En la Ciudad de México, el camino que recorre la comida desde los océanos hasta el plato puede ser un enigma, pero en Local 777, este proceso se hace transparente gracias a una ética ambiental sólida. El chef Erick García ha logrado convertir este restaurante en un verdadero defensor de la riqueza marina de Baja California, especialmente a través del festival de conchas, que se celebra hasta el 1 de febrero de 2026.
Esta iniciativa, apoyada por la organización COMEPESCA y el movimiento #PescaConFuturo, no solo resalta la importancia culinaria de las conchas, sino que también aboga por la regeneración de ecosistemas. Las conchas son más que un manjar; actúan como los pulmones del océano, ya que son organismos filtradores cruciales para mantener la salud de nuestros cuerpos de agua. Para explorar este concepto, García ha invitado a los chefs Regina Logar y Manuel Victoria, quienes aportaran su visión sobre la versatilidad del ostión.
La trazabilidad se erige como una norma operativa en el festival. Los productos que forman parte de esta experiencia, como los ostiones Pai Pai, Chingón y Sol Azul, llegan a la capital gracias a El Sargazo, una comercializadora comprometida con la sustentabilidad. Esto asegura que el crecimiento de los moluscos y el equilibrio de su entorno se respeten rigurosamente, garantizando frescura y calidad.
Local 777 también se distingue por su compromiso con el medio ambiente, funcionando como un sistema integral. Desde la gestión de recursos con sistemas de captación pluvial y eficiencia energética, hasta el uso de mobiliario certificado y un diseño paisajístico que promueve la sostenibilidad. El restaurante minimiza su desperdicio al aprovechar el 90% de sus productos, además de haber eliminado completamente las botellas de plástico.
Dentro del marco del festival, el maridaje se aleja de lo convencional al ofrecer una selección de cerveza artesanal mexicana, VALTA, que complementa a la perfección la mineralidad de las conchas sin opacarlas. Esta colaboración con COMEPESCA fomenta un cambio positivo, ya que los comensales que eligen estos productos apoyan directamente a las comunidades pesqueras que siguen regulaciones y vedas, asegurando así la conservación de los hábitats marinos en el Océano Pacífico y el Golfo de California.
A través de esta propuesta culinaria, Local 777 no solo satisface el paladar, sino que también promueve una mayor consciencia ecológica, convirtiendo cada bocado en un acto de responsabilidad hacia el medio ambiente y las generaciones futuras.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


