Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, muchos se preparan para seguir la tradición de consumir pescado y mariscos, opciones que se convierten en protagonistas en la mesa durante estos días. Sin embargo, la selección de productos del mar adecuados puede convertirse en un verdadero desafío. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) brinda recomendaciones esenciales para asegurarse de que lo que adquiera sea fresco y de calidad.
Uno de los aspectos más importantes a considerar al momento de comprar pescado es la frescura del producto. Un pescado fresco debe tener un olor suave y agradable, no el fuerte aroma que a veces se asocia con el pescado. Además, los ojos deben ser brillantes y claros, mientras que las agallas deben mostrarse de un rojo intenso, indicando que el pescado es prácticamente recién capturado. La carne también debe ser firme al tacto; si presiona el pescado y su carne permanece hundida, es un indicativo de que no está fresco.
Otro consejo pertinente es examinar la presentación del producto. Los pescados deben exhibirse de manera higiénica, preferiblemente sobre hielo. Esto no solo asegura la frescura, sino que también habla de las condiciones en las que se ha almacenado y manipulado el pescado. Apuesta por adquirirlo en lugares de confianza que cumplan con las regulaciones de sanidad, especialmente en el contexto de este periodo en el que el consumo de mariscos se incrementa.
¿Qué sucede con la cantidad? Escoger un kilo completo de pescado puede parecer sencillo, pero es esencial asegurarse de que el peso anunciado corresponda a lo que realmente se está adquiriendo. La Profeco recomienda verificar el etiquetado, ya que los comerciantes deben presentar el peso total de manera clara. Así, el comprador evitará sorpresas en la balanza y conseguirá un producto acorde a sus necesidades.
Además de estas recomendaciones prácticas, es fundamental comprender el aspecto nutricional de elegir adecuadamente el pescado. Este alimento es una fuente rica en omega-3 y proteínas, y seleccionar opciones frescas no solo contribuye a disfrutar de un plato delicioso, sino que también promueve una dieta equilibrada y saludable. En este sentido, educar al consumidor sobre los beneficios inherentes al pescado fresco es clave para estimular un interés genuino en su consumo.
Por último, en la búsqueda de alternativas que garanticen la sostenibilidad, considerar el origen del producto se vuelve crucial. Optar por pescados que no estén amenazados o en riesgo de sobreexplotación no solo es un acto responsable, sino que también asegura que nuestro consumo no tenga un impacto negativo en los ecosistemas marinos.
La Semana Santa no solo representa un tiempo de reflexión y tradiciones, sino que también se convierte en una oportunidad perfecta para fomentar la alimentación saludable y sostenible. Así, la elección cuidadosa del pescado fresco puede hacer de esta festividad una experiencia gratificante en todos los sentidos.
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