El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que a partir del 29 de agosto se suspenderá la exención global conocida como “de minimis”. Esta norma permitía que los envíos comerciales de bajo valor ingresaran al país sin tener que pagar aranceles. Con esta decisión, los paquetes valorados en 800 dólares o menos, que antes disfrutaban de esta exención y eran enviados desde fuera de la red postal internacional, enfrentarán “todos los aranceles aplicables”, según lo manifestado por la Casa Blanca.
Este cambio en la normativa resulta de un enfoque previo del presidente hacia los envíos provenientes de China y Hong Kong. De hecho, la reciente legislación sobre impuestos y gastos firmada por Trump derogó la base legal de la exención “de minimis”, la cual dejará de estar en efecto a nivel mundial a partir del 1 de julio de 2027.
A partir del 29 de agosto, las mercancías que lleguen a través del sistema postal estarán sujetas a uno de dos tipos de aranceles: un derecho “ad valorem”, que se equipara al tipo arancelario vigente en el país de origen, o un arancel específico que oscilará entre 80 y 200 dólares, dependiendo también del país de origen, y que se aplicará durante un período de seis meses.
El término “de minimis”, que proviene del latín y significa “de las cosas pequeñas”, establece un umbral de valor bajo el cual las mercancías importadas pueden ingresar a un país sin ser gravadas con aranceles, impuestos o requerimientos aduaneros complejos. Esta regla se diseñó para facilitar el comercio electrónico transfronterizo, permitiendo que los paquetes de bajo valor sean procesados rápidamente y, a su vez, aliviando la carga administrativa para las autoridades aduaneras. Esto ha beneficiado, especialmente, a pequeños comerciantes y consumidores, haciendo más accesibles las ventas internacionales. Cabe destacar que el umbral “de minimis” varía entre diferentes países.
La suspensión de esta exención puede acarrear una serie de consecuencias significativas. Principalmente, se anticipa un aumento en los precios para los consumidores, ya que los aranceles aplicados, que antes no eran exigidos, generalmente serán trasladados a los compradores finales. Esto podría hacer que los productos importados, particularmente aquellos adquiridos a través de plataformas de comercio electrónico, sean considerablemente más caros.
Además, esta medida podría impactar a grandes plataformas de comercio electrónico y a las cadenas de suministro que dependen de importaciones de bajo valor. Es posible que las empresas tengan que adaptar sus estrategias logísticas, lo que podría resultar en mayores costos de envío. También se prevé un incremento en la carga administrativa, ya que las aduanas deberán procesar un volumen mayor de paquetes y las empresas deberán cumplir con trámites que previamente no eran requeridos.
Este anuncio, realizado en un momento de creciente atención hacia las políticas comerciales y sus implicaciones para la economía estadounidense, es significativo y marca un cambio en la forma en que se manejarán las importaciones de productos de bajo valor. Las repercusiones de esta decisión se sentirán en diversas áreas, desde la economía hasta la experiencia del consumidor en el comercio electrónico.
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