En México, el panorama educativo está cambiando rápidamente, y cada vez más mujeres están accediendo a estudios superiores. Este avance ha influido en sus decisiones sobre el matrimonio y la maternidad. No obstante, a pesar de estas mejoras en la representación política y educativa, los ingresos de las mujeres no se han alineado con este progreso.
El Índice Global de Brecha de Género 2026, presentado por el Foro Económico Mundial, posiciona a México en un notable escaño 18 de 145 economías. Sin embargo, detrás de esta cifra se oculta una contradicción alarmante: aunque las mujeres han mejorado su representación en espacios de poder, las oportunidades económicas siguen siendo un desafío considerable. Entre 2005 y 2026, la brecha salarial se redujo del 20% al 14%. Esto significa que, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe en promedio 86. Aunque este avance es positivo, refleja una realidad que todavía está lejos de ser equitativa.
El problema no se limita a las desigualdades en el mercado laboral, sino que también surge en diferentes etapas de la trayectoria profesional de las mujeres. Las decisiones sobre maternidad, así como la necesidad de reducir jornadas laborales para atender responsabilidades familiares, complican aún más esta situación. Una nueva herramienta presentada por el IMCO, el Monitor Mujeres en la Economía, reúne más de 300 datos y permite investigar 60 formas de comparar los ingresos de mujeres y hombres. Este recurso revela que la brecha salarial no es un dato fijo; varía en función de la edad, la escolaridad, la maternidad y las condiciones laborales, aunque nunca desaparece.
Uno de los hallazgos más relevantes, que no sorprende a muchos, tiene que ver con la maternidad. Entre las personas sin hijos, las mujeres ganan un 9% menos que los hombres. Pero esta diferencia se agrava al tener hijos, donde la brecha asciende al 17%. En empleos de tiempo parcial, la disparidad se incrementa aún más, alcanzando un 30%.
Estos datos son especialmente significativos ante los cambios demográficos que enfrenta el país. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI indica que las mujeres mexicanas han disminuido su tasa de fecundidad a 1.2 hijos por mujer y que el porcentaje de solteras ha aumentado a 34%. Además, los hogares unipersonales ahora representan el 15% del total, y el número de hogares formados únicamente por mujeres ha crecido casi un 37%. Aunque estas cifras no explican todas las decisiones individuales, evidencian un cambio en las estructuras familiares y en las aspiraciones educativas y profesionales de las mujeres.
A pesar de los avances en educación y representación, el mercado laboral sigue presentando obstáculos significativos para las mujeres que desean formar una familia. En este contexto, la reforma constitucional de 2024, que busca erradicar la brecha salarial de género, representa un paso importante. Sin embargo, aún faltan mecanismos eficaces para medir las diferencias salariales y asegurar su cumplimiento, lo que demanda a las empresas revisar y modificar sus prácticas de contratación, remuneración y promoción.
La igualdad de género no pierde valor a pesar de la persistencia de la brecha salarial; más bien, esta situación subraya la necesidad de seguir avanzando en esta agenda. Aunque se han logrado progresos en el ámbito educativo y político, es imperativo que estos se traduzcan en mejoras tangibles en ingresos, condiciones laborales y autonomía económica para las mujeres.
Actualización: Datos correspondientes a 2026-09-30 08:00:00.
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