“Permitidme que hoy no os pida la votación por la Superliga porque el formato de competición, hoy en día, no existe”. El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, en una asamblea de socios sompromisarios inédita que se celebró por primera vez en el Camp Nou, descartó someter a sufragio el proyecto de Florentino Pérez. Sin embargo, lo defendió. Y aprovechó su comparecencia para atacar a la UEFA. “El proyecto sigue vivo”, aclaró el presidente; “La UEFA lanzó amenazas y presiones. No pediremos perdón por querer ser dueños de nuestro destino”.
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Cuando renunció a la presidencia del Barcelona, Josep Maria Bartomeu anunció que su junta había aprobado la incorporación de la entidad azulgrana a la Superliga. Lo hizo seis meses antes de que 12 de los clubes más potentes de Europa comunicaran, de manera oficial, su creación. Laporta, que había reemplazado a Bartomeu, no descartó el proyecto que lidera Pérez. De hecho, a pesar de que se bajaran los seis ingleses (City, United, Liverpool, Tottenham, Arsenal y Chelsea), dos italianos (Milan e Inter) y el Atlético, el Barça permaneció junto a la Juventus y el Real Madrid. Laporta se guardó una cláusula en el contrato que supedita su participación a los socios compromisarios. Ese día todavía no llegó. Por ahora.
“No queríamos repetir el error que tuvimos cuando no entramos en la Copa de Europa. La Superliga no acaba con las ligas domésticas. El discurso ha sido muy demagógico. La Superliga es mucho más solidaria que la de la UEFA, que tiene un monopolio de facto”, expuso Laporta. Recordó también uno de los beneficios más importantes de la Superliga, sobre todo para el Barcelona: el dinero. “Había financiación que ponía 3.500 millones para un nuevo formato muy atractivo. La Superliga llegaba en un momento en el que todos los clubs pasaban por problemas económicos. Representaba un mínimo de 700 millones por temporada, más los variables”, recordó Laporta. Mucho dinero para un club, como el Barça, envuelto en una delicadísima situación económica.
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La junta de Bartomeu presumía de aumentar los ingresos temporada tras temporada. Así desde 2014 a 2019, pasó de facturar 608 millones a 990. Un incremento del 62%. Y para la campaña 2019-2020, la idea del club era superar los 1.000 millones. El Barça forzaba los ingresos como consecuencia del incremento de los egresos. Por ejemplo, para cuadrar los números, en la campaña 2018-2019 se hizo un trueque entre Neto y Cillessen con el Valencia y se repitió la misma fórmula con la Juve entre Pjanic y Arthur. “Siempre fueron consensuados con la dirección deportiva. A la Juve le interesaba la operación y nos daba tesorería, tenía sentido económico y deportivo”, justificó Jordi Moix, miembro de la junta de Bartomeu.
La burbuja de ingresos del Barça la explotó la pandemia. “El impacto de la pandemia provocó unas pérdidas de ingresos de 1.600 millones de euros en las principales ligas europeas. Buscábamos generar unos 11 millones de beneficios, pero con el Covid-19 sufrimos unas pérdidas de 100 millones”, expuso Moix. El Barça cerró el ejercicio 2019-2020 con 97 millones de déficit. “Mis compañeros de junta y yo votaremos a favor de las cuentas, a favor del club. Lo haremos para que el club vuelva al camino de la normalidad. Si mantenemos esta irregularidad no tendremos la posibilidad de que las entidades financieras pongan los recursos para refinanciar la deuda”, aseguró Laporta. Y la Asamblea aprobó el balance con 616 votos a favor, 67 en contra y 68 en blanco.


