A tan solo diez días de las primeras elecciones judiciales en el país, Lorenzo Córdova Vianello, expresidente del INE, ha hecho declaraciones contundentes, señalando que este proceso electoral se asemeja a una farsa democrática. En un foro organizado por la agrupación política Somos MX, Córdova Vianello enfatizó el dilema que enfrenta la ciudadanía sobre si debe votar o no en los comicios del 1 de junio.
El exconsejero electoral mencionó que los electores en un sistema democrático no deberían tener que confrontar tales dilemas. Durante su intervención, enumeró distintos factores que, a su juicio, han comprometido la integridad de esta elección, tales como los cambios en la dinámica de conteo de votos, la alteración del principio que establece “una boleta, un voto” y la ausencia de resultados preliminares la noche de los comicios. Estos elementos, según sus palabras, han derivado en lo que él califica como una simulación democrática.
“Todo lo anterior se ha traducido en un proceso electoral con una precaria calidad democrática. Hay que decirlo sin medias tintas; además, las autoridades electorales han modificado muchas de las reglas y procedimientos que antes aseguraban la integridad electoral”, subrayó Córdova Vianello.
En su intervención, también admitió que él mismo se encuentra en un dilema respecto a su participación en las elecciones. Aunque su cargo como expresidente del INE le dificulta instar a la ciudadanía a no votar, reconoce que no puede apoyar una “farsa” electoral. “No es sencillo, porque participar también puede legitimar una farsa democrática… El dilema está ahí, y solo tenemos 10 días para decidir. Desde mi perspectiva, no votar también puede ser una forma de defender la democracia. Sin embargo, al no votar, corremos el riesgo de que se apropien de todo”, enfatizó.
Por su parte, Arturo Espinosa Silis, director del Laboratorio Electoral, aportó una visión diferente. A pesar de considerar que la elección judicial carece de reglas claras, es improvisada y carece de certeza, instó a la ciudadanía a ejercer su derecho y salir a votar para superar la crisis democrática que atraviesa el país. “La abstención no es la solución. Si permitimos que la mayoría de las personas no vote, daremos todo el poder al oficialismo, solidificándolo aún más y debilitando nuestra capacidad de decisión en futuros procesos”, alertó Espinosa.
El contexto actual plantea preguntas decisivas sobre la salud democrática del país y si la participación en esta elección, a pesar de sus controversias, podría ser un paso necesario hacia la reconstrucción de la confianza en los procesos electorales.
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