En el bullicioso corazón de Los Ángeles, un nuevo establecimiento ha captado la atención de los amantes de las bebidas saludables, destacándose por sus estanterías de bambú, cuencos de cerámica y teteras artesanales que ofrecen matcha, una bebida que ha saltado a la fama gracias a su vibrante color verde y sus numerosas propiedades beneficiosas. Este tipo de té verde molido, que ha ganado popularidad en las redes sociales, enfrenta un desafío importante: los productores en Japón no pueden satisfacer la creciente demanda mundial.
Zach Mangan, fundador de la empresa Kettl, ha señalado que “de los 25 tipos de matcha propuestos, 21 están agotados”. Este año, su tienda en Los Ángeles ha visto un incremento impresionante en la demanda de este polvo verde, que se vende en paquetes de 20 gramos, con precios que oscilan entre 25 y más de 100 dólares, dependiendo de la variedad. En solo un año, el precio del matcha en Japón ha aumentado un asombroso 198% debido a la demanda desbordante.
En Sayama, cerca de Tokio, Masahiro Okutomi, que dirige una empresa de té familiar desde hace 15 generaciones, comparte su preocupación sobre el auge de esta tendencia. “Tuve que poner en nuestro sitio web que ya no aceptamos más pedidos”, lamenta, destacando el proceso laborioso y artesanal que implica la producción de este “oro verde”. Las hojas se cultivan a la sombra durante semanas, se cosechan a mano y se muelen finamente, lo que hace que la producción sea un desafío y requiera una inversión significativa.
El fenómeno del matcha ha crecido exponencialmente, impulsado por el fervor en plataformas digitales donde influencers como Andie Ella han popularizado la bebida. Con más de 600,000 seguidores en YouTube, Ella ha lanzado su propia marca, que ha vendido 133,000 latas de matcha en un tiempo récord desde su lanzamiento. Su atractivo visual y la percepción de que es una opción saludable han llevado a que la Generación Z se sienta especialmente atraída por esta bebida.
En cifras, el matcha representó más de la mitad de las 8,798 toneladas de té verde que Japón exportó en 2024, aumentando el doble en solo diez años. Sin embargo, el crecimiento del mercado del matcha, que se estima que alcanzará los 3,300 millones de dólares en 2024, se enfrenta a varios retos, incluido el temor de los consumidores a que se agoten las existencias.
Además, el inicio de la temporada de subastas en Kioto ha traído consigo el aumento de precios, alcanzando el récord de 8,235 yenes por 10 kg de tencha, 1.7 veces más que el año anterior. Mangan advierte de la inminente amenaza que significan los aranceles estadounidenses sobre los productos japoneses, que podrían incrementarse del 10% al 24%. “Es un período difícil”, expresa, señalando que aunque intentan absorber algunos costos, los límites son evidentes.
A largo plazo, el número de explotaciones agrícolas de té ha disminuido drásticamente en Japón, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de producción sin comprometer la calidad. El gobierno japonés ha incentivado a los productores a trabajar a gran escala para reducir costos, aunque esto presenta desafíos en las áreas rurales, donde la formación de la nueva generación de productores requiere tiempo y dedicación.
Desde su esplendor en redes sociales hasta las tierras fértiles de Japón, el matcha continúa siendo una historia de éxito global, aunque sus productores enfrentan un futuro incierto mientras el interés por este antiguo té sigue creciendo cada vez más rápido.
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