Yvette Mannon, ganadera de Nebraska, sufrió en abril un incendio que destruyó más de 600 hectáreas de pastizales y 21 kilómetros de cercas en su rancho adquirido en 2002. Aunque sus 300 cabezas de ganado sobrevivieron, tuvo que gastar más de 300 mil dólares en reemplazar cercas, con precios del acero elevados por los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump.
Además, la escasez de pastos obligó a Mannon a alimentar diariamente a su ganado con heno, lo que incrementó sus costos debido al aumento de más del 40% en los precios del diésel, afectados por la guerra con Irán. En agosto, el gobierno estadounidense anunció la importación de 300 mil toneladas métricas de carne de res extranjera sin aranceles, buscando reducir precios para los consumidores, justo antes de la temporada de venta de terneros, lo que provocó un desplome inmediato en el mercado ganadero.
Mannon expresó sentirse traicionada por estas medidas. Otros agricultores y ganaderos en Estados Unidos también reportan dificultades por sequías, bajos niveles de ganado y políticas gubernamentales que consideran agravantes. En Nebraska, estado que apoyó mayoritariamente a Trump, algunos empiezan a reconsiderar su apoyo político.
Dan Osborn, candidato independiente para el Senado, compite contra el republicano Pete Ricketts, respaldado por Trump, y muestra resultados alentadores en las encuestas. Trump y el gobernador Jim Pillen han anunciado ayudas para reducir costos de combustible a agricultores y ganaderos, quienes enfrentan precios elevados de diésel y fertilizantes por la guerra con Irán y aranceles que encarecen maquinaria, acero y madera.
Decisiones como la importación de carne extranjera y la apertura de la frontera sur al ganado mexicano han generado mercados ganaderos volátiles, con pérdidas de cientos de dólares por cabeza de ganado. James Mitchell, experto en economía agrícola, señaló que el mercado ganadero opera en ciclos y actualmente está en caída tras un periodo de altos precios.
Jake Wolfinger, ganadero de 45 años cerca de Lexington, Nebraska, transformó un corral en ruinas en una explotación con 5,500 cabezas de ganado. Aunque votó por Trump por su espíritu y valores conservadores, critica la intervención del presidente en el mercado de la carne y lamenta la caída de precios y el aumento de costos de diésel. "La gente debería mantenerse al margen de los asuntos de los agricultores, porque es época de cosecha", afirmó.
Duane Kimball, ganadero de 54 años cerca de Callaway, reconoce que muchos agricultores han tenido que aumentar sus líneas de crédito. Aunque no culpa completamente a Trump, menciona regulaciones complejas y el encarecimiento de insumos como factores que comenzaron antes de la administración actual.
Mannon considera que la industria agrícola expresará su opinión en las elecciones de mitad de mandato, aunque prefiere evitar debates políticos. Su vecino Jim Jenkins, excandidato independiente al Senado y crítico de Trump, ha vivido personalmente los efectos de los altos precios y la incertidumbre en el sector. Jenkins no ha votado por Trump y considera que su gestión ha sido poco práctica.
Por otro lado, algunos productores como Wolfinger y Don Cantrell, con grandes extensiones de tierra, mantienen su apoyo a Trump, reconociendo sus errores pero valorando sus políticas en eficiencia gubernamental y posturas sociales conservadoras.
Don Batie, agricultor retirado de 67 años, dejó la agricultura debido a la caída de precios y el aumento de costos, y aunque votó por Trump en 2016, no lo hará en 2024 por decepción con sus políticas. Asegura que muchos republicanos siguen siendo conservadores pero ya no respaldan a Trump.
A pesar de las dificultades económicas y políticas, la actividad ganadera continúa en Nebraska. En subastas de ganado, productores siguen comprando y vendiendo terneros, mostrando la resiliencia del sector. Mannon resumió la actitud de los agricultores: "La gente que se dedica a la agricultura es eternamente optimista".
Datos basados en información reportada originalmente por bbc.com/mundo.






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