El reciente avance legislativo en México ha tomado un giro significativo con la aprobación de la reforma constitucional que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales. Este cambio, ratificado por unanimidad en el Senado el 10 de febrero de 2026, se enmarca dentro de un contexto más amplio de transformación del tejido laboral en el país.
La senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, ha subrayado la importancia de esta reforma como un paso crucial no solo para la regulación del tiempo de trabajo, sino también para la dignificación de los derechos laborales. Según Bañuelos, tras la implementación de la reforma constitucional, el Congreso tendrá un plazo de 90 días para actualizar la Ley Federal del Trabajo, lo que permitirá abordar inquietudes escuchadas durante el debate legislativo.
Uno de los puntos relevantes es el diálogo activo que se fomentará con el sector empresarial y sindical. Esta apertura busca enriquecer el proceso de modificación de la legislación, crucial para un país que ha enfrentado históricamente un rezago en cuanto a derechos laborales en comparación con otras naciones.
Un aspecto destacado en la reforma es la disposición de prohibir que personas menores de 18 años realicen horas extras, así como el incremento del tiempo extraordinario, que se pagará al doble a partir de la hora 41. Esto no solo presenta un cambio en la filosofía laboral, sino que también indica un esfuerzo para proteger a los trabajadores jóvenes y garantizar su bienestar.
La cuestión del “segundo día de descanso” tuvo un tratamiento particular, con la senadora explicando que su exclusión responde a la necesidad de flexibilidad en la distribución del tiempo laboral. Este enfoque reconoce la diversidad en las dinámicas de trabajo de distintos sectores, buscando un equilibrio entre las demandas empresariales y los derechos de los trabajadores.
Además, la disminución de la jornada laboral es calificada por Bañuelos como “la reforma de reformas” en el ámbito laboral. La evidencia internacional sugiere que menos horas no necesariamente implican menos productividad; por el contrario, cuidar la salud física y mental del trabajador se traduce en un mejor rendimiento general.
Al incorporar estos cambios, México se posiciona como uno de los pocos países de Latinoamérica que alinean su jornada laboral con estándares internacionales, reflejando un compromiso hacia una fuerza laboral más humana y saludable. Así, el país avanza en la construcción de un futuro laboral más justo, donde el tiempo de trabajo y la calidad de vida de los trabajadores sean una prioridad.
Esta información se presenta como un reflejo de los desarrollos legislativos hasta el 13 de febrero de 2026, y continuará evolucionando conforme se hagan efectivos los cambios pendientes en la Ley Federal del Trabajo. La vigilancia y el debate sobre estas reformas seguirán siendo cruciales para garantizar que las necesidades de todos los actores involucrados sean atendidas de manera justa y equitativa.
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