Las fuerzas gubernamentales de Yemen lograron frenar el 21 de septiembre de 2026 la ofensiva de los rebeldes hutíes en las provincias de Taiz y Marib. En medio de intensos combates, los enfrentamientos se centraron en posiciones montañosas, rutas de abastecimiento y diversos distritos disputados. Según fuentes militares, las tropas del Gobierno y sus aliados, incluyendo a combatientes tribales, resistieron los embates hutíes mediante poderosos contraataques terrestres y el apoyo aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí.
A pesar de estos esfuerzos, los rebeldes continuaron presionando en sectores clave, como la carretera que conecta Taiz con la ciudad de Turbah y diversas áreas de Marib. El terreno difícil, caracterizado por montañas y rutas estratégicas, ha sido un factor crucial que ha permitido a las fuerzas gubernamentales mantener sus defensas a pesar de los “rápidos colapsos” que se han registrado en otras regiones, como en la costa del mar Rojo.
Las tropas del Gobierno denunciaron que se recuperaron posiciones en los montes Al Rasin y Noman, asediados en el distrito de Al Shamayatain, además de asegurar accesos en alturas en el sur y preservar el control sobre rutas de suministro vitales. Sin embargo, los hutíes seguían a pocos kilómetros de la carretera Taiz-Turbah, que conecta con Adén, ciudad portuaria que sirve como capital provisional del Gobierno.
En Marib, los enfrentamientos se intensificaron, con las fuerzas gubernamentales repelando múltiples ofensivas en localidades como Harib, Al Jubah y Al Kassarah. El conflicto ha dejado un considerable número de víctimas civiles, y se estima que más de 125,000 han sido afectados por la violencia en la región hasta la fecha, según fuentes del ACNUR.
Además, los ataques de artillería, operaciones de drones y bombardeos aéreos de la coalición están enfocándose en posiciones hutíes, tanto fijas como móviles. Las zonas de Taiz y Marib se encuentran profundamente divididas, con el control de ciudades y distritos aún en juego. En medio de esta escalada, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, denunció que Arabia Saudí ha intensificado los ataques, registrando 28 nuevos bombardeos en un solo día. Sarea también indicó que la cifra de ataques aéreos alcanzó un total de 760, un claro reflejo de la prolongada y compleja naturaleza del conflicto.
Esta situación subraya la crítica necesidad de soluciones diplomáticas en un terreno donde el sufrimiento humano se ha convertido en un trágico constante. Mientras las fuerzas gubernamentales luchan por mantener el control, el futuro de Yemen continúa siendo incierto, marcado por la lucha por la supervivencia en un contexto de crisis prolongada.
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