La industria restaurantera en México atraviesa un inicio de año complicado, marcado por el aumento exorbitante en los costos de insumos y salarios. A pesar de los desafíos, hay una expectativa optimista debido a la proximidad del Mundial de Fútbol 2026, que podría ser un catalizador para las ventas.
Pedro Cotto, CEO de la cadena de restaurantes Sal e Brasa, especializada en las icónicas espadas brasileñas, indicó que el primer trimestre de 2026 será especialmente retador. La inflación ha impactado fuertemente al sector; algunos productos, como la carne, han experimentado incrementos de hasta un 30% en comparación con el año anterior. Por ejemplo, el precio del top sirloin ha pasado de 180 pesos por kilo a 245 pesos, lo que representa un aumento del 36.11%.
La presión sobre los precios también se debe a factores como el gusano barrenador, que ha afectado la producción de carne de res. En el caso de Sal e Brasa, la carne se importa de Estados Unidos, lo que añade un nivel adicional de vulnerabilidad ante fluctuaciones de precios. Cotto señaló que la gente consume menos en restaurantes, bares y hoteles debido al encarecimiento de la canasta básica, lo que agrava la situación para la industria en su conjunto.
Un aspecto importante a considerar es el aumento reciente del salario mínimo, que supuso un 13% de incremento desde el 1 de enero, lo que afecta los costos operativos de los restaurantes. Sin embargo, Sal e Brasa ha decidido no trasladar estos costos al consumidor. “Subir nuestros precios no es opción; buscamos aumentar el número de comensales, porque a mayor afluencia, menor es el costo operativo,” destacó Cotto, enfatizando una estrategia centrada en la captación de clientes.
A pesar de los retos, la industria restaurantera cerró el 2025 con un modesto crecimiento del 2% comparado con el año anterior. El CEO de Sal e Brasa confía en que el Mundial de Fútbol 2026 y un aumento en el turismo darán un impulso significativo al sector, ya que se estima que las ventas de los restaurantes podrían aumentar en más del 25% durante el evento.
En cuanto a la expansión, Sal e Brasa planea una inversión de entre 100 y 120 millones de pesos en 2026 y la creación de aproximadamente 200 empleos. La cadena, que comenzó operaciones en septiembre de 2023 y cuenta con cuatro sucursales en la Ciudad de México, tiene la mira puesta en abrir tres más durante el año.
El enfoque de expansión está en la capital mexicana, pero también hay aspiraciones de llevar la marca a otras ciudades como Querétaro, Puebla, Guadalajara y Monterrey para 2027. Para impulsar el crecimiento, Cotto destaca la importancia de una mayor colaboración entre la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados y los restauranteros, tanto grandes como pequeños.
Con el propósito de desarrollar planes que fortalezcan la industria, señala que aunque hay avances, aún queda un camino por recorrer para regresar a los niveles de actividad económicos que se registraban antes de la pandemia.
Esta situación actual de la industria restaurantera mexicanos destaca no solo los desafíos que enfrentan los empresarios, sino también las oportunidades que pueden surgir en el horizonte, especialmente con eventos de gran envergadura como el Mundial de Fútbol.
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