Niños manifiestan una amalgama de síntomas que persisten en el tiempo después de una infección por covid.
Los síntomas que presentan:
- No concentrarse
- Bajar rendimiento
- Se cansan
- Fatiga
- No prestan atención
- Dolores articulares
- Molestias gastrointestinales
Todavía no existe tratamiento ni explicación. Los expertos consultados confirman que la covid persistente en niños es real, pero falta mucha investigación para dimensionar correctamente su impacto, saber por qué sucede y cómo abordarla. Por lo pronto, coinciden, a pie de consulta la prevalencia apunta a la baja y el pronóstico, con los meses, es favorable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acotó una definición para la covid persistente de adultos a finales de año: esa sintomatología inespecífica y variada que arrastran personas que se infectaron por covid tres meses antes y cuyo cuadro dura al menos dos meses y no se puede explicar con otro diagnóstico.
Un estudio elaborado en 44 escuelas suizas y publicado en la revista Jama comparó los síntomas compatibles con covid prolongada entre niños que habían dado positivo y un grupo control seronegativo: el 4% de los que habían pasado la covid presentaban síntomas más de 12 semanas después de la infección, especialmente cansancio, dificultad de concentración y más necesidad de dormir.
Entre el grupo de negativos, el porcentaje fue del 2%. Los resultados son muy variables: una investigación italiana apuntaba a que el 27% de los participantes de su estudio tenían síntomas 120 días después del diagnóstico de covid, y un estudio británico recogió por su parte que solo el 1,8% tenía síntomas durante al menos 56 días. Otra revisión publicada en The Pediatric Infectious Disease Journal concluye que “la covid prolongada en niños y adolescentes es limitada, y todos los estudios hasta la fecha tienen limitaciones sustanciales o no muestran una diferencia entre los niños que habían sido infectados por covid y los que no”. Según el Instituto de Salud Carlos III, en España se han infectado de covid a lo largo de la pandemia más de 1,5 millones de personas menores de 20 años.
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A pie de consulta, los médicos y los pacientes navegan en la incertidumbre. Cristina Calvo Rey, presidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, sostiene que, efectivamente, “la variabilidad es muy amplia y depende como casi siempre de la metodología con la que se hayan hecho los estudios y de los criterios que se hayan considerado para hablar de covid persistente”. Pero existir, existe. “Los pacientes requieren la atención y comprensión necesaria. Es muy frecuente que se sientan incomprendidos. Existen protocolos disponibles, realizados por pediatras, muy completos de cómo atender a estos niños y que pruebas y visitas hay que realizar. La atención psicológica es siempre una parte fundamental”, resuelve la pediatra.
Los expertos consultados coinciden en que no siempre es fácil detectarlos. A veces, explican, ni siquiera dan positivo en las pruebas serológicas de anticuerpos para saber si han pasado la covid.
La clave, apuntan algunos especialistas, es “el cambio de actitud” que sufren los críos: dejan de hacer actividades, están aletargados, pierden el apetito… Carlos Rodrigo, director clínico del Servicio de Pediatría del Hospital Germans Trias i Pujol, ejemplifica que ese cambio se ve claramente en los niños deportistas o en los buenos estudiantes, que dejan de serlo: “Es una situación muy dramática porque afecta a su cuadro clínico, la depresión, y ahí es cuando se pueden confundir las cosas. Hay negacionistas de la covid persistente, pero lo que tenemos que hacer es reconocerles que les está pasando eso y tratarlos”.
Toni Soriano, médico de la Unidad de Patología Infecciosa e Inmunodeficiencias de Pediatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, señala que algunos síntomas asociados a este cuadro clínico se han descrito también en personas no infectadas “y puede ser debido al impacto de las restricciones severas, los confinamientos…”. Y menciona los resultados preliminares (todavía no han sido revisados por pares ni publicados en una revista científica) del estudio británico The Clock: los investigadores encontraron que 15 semanas después de su prueba de PCR, tanto el 66,5% de las personas que dieron positivo como el 53,3% de las que dieron negativo tenían uno o más síntomas.
Causas desconocidas
Una de las grandes incógnitas alrededor de la covid persistente, tanto en adultos como en jóvenes, es su origen. Por qué pasa eso. Por qué solo a determinadas personas. Según Soriano, las principales hipótesis señalan que se produce “un fenómeno de autoinmunidad o respuesta inflamatoria exagerada, o que hay reservorios virales a nivel del sistema nervioso central o a nivel digestivo” que estén provocando esos síntomas. También Méndez apuesta por que “lo más probable es que haya una respuesta inflamatoria exagerada y persistente desarrollada por el virus”.
En cualquier caso, en lo que sí insisten los especialistas es en que el pronóstico resulta favorable, en que la mayoría de los síntomas remiten con el tiempo y en que hace falta abordar el problema de manera multidisciplinar. “Hay un porcentaje importante de niños que mejoran. Hemos visto chavales que han recuperado su actividad normal y otros que llevan un año y persisten los síntomas”.
Cada crío es un mundo, insisten los expertos. Mariona, por ejemplo, ya está mejor de sus síntomas físicos y ha vuelto a clase y a sus actividades. Aunque la pasada noche se puso a llorar, relata su madre, cuando se enteró de que un compañero de clase dio positivo: teme volver a pasar por lo mismo si se contagia otra vez.
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