Lo último
  • S&P/BMV IPC 
  • Dólar (USD/MXN) 
  • Euro (EUR/MXN) 
  • Walmex 
  • América Móvil 
  • Banorte 
  • FEMSA 
  • Grupo México 
  • Cemex 
  • Bimbo 
  • GAP 
  • ASUR 
  • Coca-Cola FEMSA 
  • Petróleo WTI 
  • Oro 
  • S&P 500 
  • Dow Jones 

Síntomas que pueden indicar una trombosis y requieren atención urgente

por Redacciónen SaludTiempo de lectura: 3 min
Síntomas que pueden indicar una trombosis y requieren atención urgente
Imagen ilustrativa generada con IA

Cada 13 de octubre se recuerda el Día Mundial de la Trombosis, una afección que ocurre cuando se forma un coágulo de sangre dentro de una vena, arteria o el corazón. Este coágulo puede disminuir o bloquear el flujo sanguíneo hacia órganos y tejidos, lo que puede ser peligroso.

La coagulación es un proceso natural que detiene hemorragias tras una lesión, mediante la formación de un tapón de plaquetas y proteínas que normalmente se disuelve cuando el tejido se recupera. Sin embargo, en la trombosis, el coágulo puede formarse sin lesión o no eliminarse correctamente. Cuando un coágulo se desprende y circula por el cuerpo, se llama émbolo y puede causar una embolia si queda atrapado en un vaso sanguíneo más pequeño.

La trombosis está relacionada con tres causas principales de muerte cardiovascular: infarto, accidente cerebrovascular tromboembólico y tromboembolismo venoso. Existen dos tipos principales: la trombosis venosa y la arterial. La trombosis venosa ocurre en las venas, que llevan la sangre desde los tejidos hacia el corazón, siendo la más común la trombosis venosa profunda (TVP), que afecta principalmente las venas de las piernas, como la pantorrilla y el muslo. También puede presentarse en brazos, hombros, tórax o pelvis. Si un coágulo venoso llega a los pulmones, puede provocar una embolia pulmonar, que obstruye el flujo en las arterias pulmonares.

Por otro lado, la trombosis arterial se forma en las arterias, que transportan la sangre desde el corazón al resto del cuerpo. Puede afectar arterias coronarias o cerebrales, causando infartos o accidentes cerebrovasculares. Este tipo puede estar asociado a la aterosclerosis, donde placas de grasa o calcio en las paredes arteriales se rompen y favorecen la formación de coágulos.

La formación de coágulos puede deberse a daño en la pared interna de los vasos sanguíneos, lentitud en el flujo sanguíneo o una mayor tendencia a coagular, conocidos como la tríada de Virchow. La inmovilidad, como durante hospitalizaciones, cirugías, fracturas o viajes largos, puede disminuir la circulación y aumentar el riesgo. Permanecer sentado por muchas horas también eleva la probabilidad de TVP cuando se combina con otros factores.

Antecedentes personales o familiares de coágulos, trastornos hereditarios de coagulación, cáncer, enfermedades cardíacas o pulmonares y lesiones vasculares son factores que incrementan el riesgo. Además, el embarazo, el posparto, el uso de anticonceptivos hormonales y tratamientos de reemplazo hormonal pueden aumentar la probabilidad de trombosis venosa. Otros factores son la edad, tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.

Los síntomas varían según la ubicación del coágulo. Una TVP en la pierna puede causar dolor, hinchazón, sensibilidad, enrojecimiento o cambios en la temperatura de la piel, generalmente en una sola extremidad, principalmente en la pantorrilla o muslo. En los brazos, puede provocar hinchazón, dolor o alteraciones en el color de la piel. En algunos casos no hay síntomas hasta que el coágulo afecta la circulación o genera complicaciones.

Si el coágulo llega a los pulmones, puede causar dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho, tos con sangre, mareos y presión arterial baja. Cuando afecta el cerebro o arterias del cuello, puede producir debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo, problemas para hablar, alteraciones visuales, confusión o pérdida del equilibrio. En las arterias del corazón, los síntomas incluyen dolor en el pecho, falta de aire, náuseas, sudoración y molestias en brazos, espalda, cuello o mandíbula.

El diagnóstico se basa en antecedentes clínicos, examen físico, estudios por imágenes y análisis de sangre. La ecografía Doppler es uno de los métodos para detectar TVP al evaluar el flujo sanguíneo. También se pueden usar tomografías, resonancias magnéticas, angiografías o venografías. Los análisis sanguíneos ayudan a identificar alteraciones en la coagulación.

El tratamiento depende de la localización y el riesgo del coágulo. Los anticoagulantes evitan la formación de nuevos coágulos y el crecimiento de los existentes, aunque no disuelven inmediatamente todos los coágulos. En algunos casos se emplean trombolíticos, catéteres, stents o cirugía. En la trombosis venosa profunda, el tratamiento con anticoagulantes puede durar al menos tres meses.

¿Te gustó esta noticia?

Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com america.

Deja un comentario