En el contexto del mercado laboral mexicano, el mes de febrero de 2026 ha traído consigo una alarmante realidad: la subocupación ha registrado un aumento significativo, pasando del 6.1% al 6.9% de la población ocupada. Este incremento representa el repunte más alto desde octubre de 2024, lo que resulta preocupante. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) destaca que, aunque las cifras aún se sitúan por debajo de los niveles alcanzados a mediados de 2025, la subocupación ha crecido 6 puntos porcentuales en comparación con el cierre de ese año.
La subocupación abarca a aquellos trabajadores que requieren ofrecer más horas de trabajo de las que actualmente tienen disponibles. Este indicador es un termómetro de las condiciones laborales en el país, y el repunte se ha vinculado a un alarmante aumento de 559,998 personas en esta categoría, lo que equivale al 94% del total de los nuevos empleos creados en ese mes, que ascendieron a 594,288.
Es esencial destacar que no todos los nuevos empleos han estado bajo condiciones óptimas. Este fenómeno puede estar relacionado con un fortalecimiento del trabajo independiente, que ha sido el motor principal de la creación de empleo, así como con un aumento en la informalidad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha indicado que quienes se encuentran en situación de subempleo suelen trabajar en la economía informal o se ven obligados a moverse entre trabajos temporales, a menudo perdiendo tiempo valioso en la búsqueda de nuevas oportunidades.
Al mismo tiempo, el trabajo independiente representó el 57% del crecimiento de la población ocupada, mientras que la informalidad contribuyó con un 45.1% de ese incremento. A pesar de que la tasa de informalidad disminuyó en 0.2 puntos porcentuales, situándose en 54.7% de la población ocupada, este descenso se atribuye más a un fortalecimiento del empleo formal que a una reducción en la ocupación informal.
Especialistas opinan que la persistencia de la informalidad es un reto estructural en el mercado laboral de México. Aunque la población ocupada en el sector formal mostró un aumento del 1.29% en comparación anual durante febrero, rompiendo una racha de siete meses de caídas, el deterioro en este sector sigue siendo evidente. En la mayoría de 2025, el sector formal sufrió retrocesos, consolidando una tendencia de precarización laboral que parece inquebrantable.
Las voces expertas, como la de Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, y Beatriz Robles, directora de Operaciones de Manpower México, coinciden en que la informalidad representa un desafío considerable, generando salarios bajos, falta de acceso a la seguridad social y no contando con prestaciones laborales adecuadas. La situación actual se convierte en un llamado a la acción, especialmente ante eventos de gran magnitud, como el próximo Mundial de Fútbol, que podrían representar una oportunidad invaluable para impulsar el empleo formal en el país.
En conclusión, el mercado laboral enfrenta un panorama complejo y lleno de desafíos. La tendencia hacia la subocupación y la informalidad nos invita a reflexionar sobre la necesidad de implementar estrategias efectivas para mejorar las condiciones laborales, garantizar empleos formales y asegurar un crecimiento sostenible en el futuro.
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