Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka señala que los niveles bajos de testosterona pueden hacer que el consumo de fructosa sea mucho más dañino para el hígado, aumentando la acumulación de grasa y el riesgo de enfermedad hepática metabólica asociada a disfunción (MASLD)1.
La investigación, publicada en la revista American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism, utilizó ratones para analizar el efecto conjunto de la testosterona baja y la ingesta elevada de fructosa, un azúcar común en bebidas azucaradas y alimentos procesados1.
Cómo interactúan testosterona y fructosa en el hígado
El equipo de investigación dividió a ratones machos jóvenes en seis grupos experimentales, algunos con niveles reducidos de testosterona mediante castración y otros con una operación simulada1. Se evaluaron los efectos de la fructosa y la administración de antibióticos sobre el hígado, la sangre y la microbiota intestinal1.
Los resultados mostraron que los ratones con testosterona baja que consumieron fructosa desarrollaron hígados más pesados y acumularon más grasa en el órgano, especialmente cuando no recibieron antibióticos1. La combinación de testosterona baja y fructosa tuvo un efecto mucho más fuerte en la acumulación de grasa hepática que cada factor por separado1.

El papel de la microbiota intestinal y el piruvato
Los investigadores identificaron cambios en la composición de las bacterias intestinales y un aumento de los niveles de piruvato en el intestino de los ratones expuestos tanto a testosterona baja como a fructosa1.
Experimentos con células hepáticas aisladas de ratón mostraron que el piruvato, junto con la fructosa, promueve la acumulación de lípidos neutros en las células del hígado1. Según el equipo, esto sugiere que la interacción entre la microbiota intestinal, el piruvato y la dieta rica en fructosa podría explicar el agravamiento del hígado graso en condiciones de testosterona baja1.
Posibles vías para prevenir el daño hepático
Los autores del estudio consideran que comprender estos mecanismos podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para prevenir o tratar la enfermedad hepática grasa1.
El profesor Naoki Harada señaló que esperan clarificar cómo el piruvato promueve la acumulación de triglicéridos para avanzar en el desarrollo de fármacos y métodos preventivos mediante intervenciones dietéticas1.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la enfermedad hepática metabólica asociada a disfunción (MASLD)?
La MASLD es una condición caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el hígado, relacionada con factores como obesidad, diabetes tipo 2, testosterona baja y consumo elevado de fructosa1.
¿Cómo afecta la testosterona baja al hígado?
La testosterona baja, especialmente combinada con una dieta alta en fructosa, incrementa la acumulación de grasa en el hígado y agrava el desarrollo de hígado graso en modelos animales1.
¿Por qué el consumo de fructosa es dañino para el hígado?
El consumo excesivo de fructosa, presente en bebidas azucaradas y alimentos procesados, favorece la acumulación de grasa en el hígado, especialmente cuando existen otros factores de riesgo como testosterona baja1.
¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir el daño hepático relacionado con la testosterona baja y la fructosa?
El estudio sugiere que intervenciones dietéticas y el control de los factores hormonales podrían ser estrategias futuras para prevenir el daño hepático, aunque aún se requieren más investigaciones en humanos1.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
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Datos basados en información reportada originalmente por ScienceDaily.






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