Las alianzas políticas a veces crujen y se distancian, y la coalición que actualmente une al oficialismo en México empieza a dar señales de tensión. Esto se debe, en parte, a la reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum envió a la Cámara de Diputados el pasado miércoles. Reginaldo Sandoval, coordinador del Partido del Trabajo (PT), ha expresado su firme oposición a una medida que considera regresiva para la democracia.
En una entrevista en su despacho en el Palacio de San Lázaro, Sandoval destacó que los 49 miembros de su bancada han decidido cerrar filas para votar en contra de la reforma. Según él, el proyecto que Morena, el Partido Verde y el PT apoyan como un paso hacia la austeridad y simplificación del sistema político en realidad tiene profundas implicaciones que amenazan con devolver al país a un modelo de partido hegemónico.
Sandoval argumenta que la propuesta de reforma electoral atenta contra el sistema de representación proporcional establecido desde la reforma de 1977 y ampliado en 1996, que garantizaba la representación de minorías. Los cambios propuestos modificarían la elección de 200 diputados, provocando distorsiones en la representación. Al sugerir que 100 diputados entren por primera minoría y que los otros 100 se elijan a través de listas directas, se favorece a candidatos con cercanía a poderes locales, debilitando así la pluralidad del sistema de partidos en México.
Además, advirtió que la reforma compromete la paridad de género. Actualmente, la paridad en las listas está garantizada, pero si todo depende de los más votados, el equilibrio se diluiría. Esta situación también afectaría a las cuotas para personas con discapacidad, pueblos originarios, y otros grupos subrepresentados, lo que pone en duda la verdadera naturaleza democrática de la reforma.
Al cuestionarlo sobre los aspectos positivos de la reforma, Sandoval reconoció la posibilidad de fortalecer la democracia participativa a través de consultas, pero subrayó que su partido se mantendrá firme en su oposición, considerándola una ruta hacia el retroceso.
Con la resistencia del PT claramente delineada, se les preguntó si considerarían romper con Morena. “Le deseamos suerte”, dijo Sandoval, afirmando que la aritmética legislativa indica que Morena no tiene suficientes votos para aprobar la reforma sin el apoyo del PT o del Partido Verde. Sostuvo que el intento de Morena de centralizar el poder podría convertirlos en un partido hegemónico, un fenómeno que, según él, siempre ocurre cuando un partido gana poder.
La iniciativa ha despertado una serie de cuestionamientos sobre la visión política y la cohesión dentro de la coalición. Mientras el PT se mantiene firme en su posición, su historia como partido opositor se refleja en su rechazo a la reforma, enfatizando la necesidad de construir contrapesos para preservar la pluralidad democrática.
Las palabras de Sandoval resuenan en un contexto político que muestra fricción interna. A medida que se acercan las elecciones de 2027, la coalición oficialista enfrenta la incertidumbre de un futuro sin la unidad que antes caracterizaba su estrategia. La pregunta que queda en el aire es: ¿podrá el PT resistir las presiones externas e internas ante un cambio tan significativo en el sistema electoral?
Mientras tanto, la reforma electoral continuará su curso, y su evaluación se hará tanto en comisiones como en el pleno, donde se determinará su destino. La política, siempre incierta, podría llevar a sorpresas, y el PT se prepara para navegar en este terreno.
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