En el mes de mayo, la informalidad laboral en México alcanzó un preocupante 54.9% de la población ocupada, marcando su nivel más alto desde octubre de 2023, cuando se registró un 55.4%. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), esta tendencia al alza en el trabajo informal ha sido notable durante el 2024.
La tasa de informalidad experimentó un incremento mensual de 0.2 puntos porcentuales, resultado de la incorporación de 188,702 personas a ocupaciones informales, mientras que el trabajo formal sufrió una disminución de 117,038 plazas. Expertos advierten que esta situación representa uno de los principales desafíos del mercado laboral mexicano. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, destaca cómo, a pesar de la creación de empleos, la calidad de estos sigue siendo alarmantemente baja, convirtiendo a muchos hogares en entornos vulnerables.
Un dato relevante es que el aumento del trabajo informal se ha concentrado en unidades económicas formales, donde se incorporaron 308,000 personas en esquemas informales. Esto significa que, aunque trabajen en empresas registradas o en dependencias gubernamentales, las condiciones laborales a menudo no incluyen prestaciones ni salarios adecuados.
A pesar de la preocupante tendencia hacia la informalidad, la creación de empleo se mantiene, aunque a un ritmo que se ha debilitado. Durante mayo, se contabilizaron únicamente 71,664 nuevas incorporaciones a la población ocupada, representando la cifra más baja de generación de empleo en el año. Dentro de este contexto, el trabajo por cuenta propia se destacó como el más dinámico, con 289,863 nuevos ocupados en este segmento, mientras que el trabajo subordinado apenas aumentó en 46,206 plazas.
La tasa de desempleo también ha mostrado un ligero ascenso, aumentando del 2.5% al 2.7%, lo que indica la incorporación de 132,962 personas a la población desocupada. Este incremento es el mayor registrado desde septiembre de 2024, aunque las cifras siguen siendo históricamente bajas.
Analizando el comportamiento sectorial, las actividades de agricultura, pesca y ganadería son las únicas que reportaron cifras positivas, con un crecimiento de 212,862 nuevos puestos de trabajo en mayo. En contraste, el sector industrial perdió 33,862 empleos, a pesar de que la construcción y el subsector de extracción y energía sumaron 140,083 y 64,631 plazas, respectivamente. Las manufacturas, sin embargo, sufrieron una pérdida significativa de 283,382 empleos.
En el ámbito de servicios, se observó una reducción de 56,994 puestos de trabajo, siendo el comercio y los servicios profesionales los sectores más afectados, mientras que las áreas de gobierno y transporte mostraron mayor dinamismo en la creación de empleo.
Con estas cifras, la realidad del mercado laboral en México plantea un reto considerable. Las dinámicas observadas durante mayo reflejan una compleja interacción entre la informalidad, la creación de empleo y las condiciones del mercado, subrayando la necesidad de estrategias efectivas para mejorar la calidad de los empleos y fortalecer el bienestar de los trabajadores.
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