Las fuerzas ucranianas han intensificado sus ataques contra Wildberries, conocido como el “Amazon ruso”, después de varios días de ofensivas sobre su principal competidor, Ozon. El 26 de agosto de 2026, reportes de medios de comunicación especializados confirmaron que explosiones afectaron la región de Tambov y territorios ucranianos bajo ocupación rusa.
Según el canal de noticias Exilenova Plus, un centro logístico de Wildberries en Kotovsk fue impactado, provocando un incendio que se extendió por más de 100,000 metros cuadrados. El gobernador regional, Yevgeny Pervyshov, indicó que un empleado resultó herido en el ataque, que sigue a un asalto previo registrado el 16 de agosto, cuando un importante centro logístico en la región de Moscú fue dañado.
Mientras tanto, las fuerzas ucranianas también han dirigido sus esfuerzos a Ozon. El 24 de agosto, un bombardeo nocturno masivo de Kiev afectó centros logísticos de la empresa, así como una instalación industrial de defensa, Kombinat Kamenskiy, y un avión de combate MiG-29. Este incremente en la actividad militar se evidenció asimismo con incursiones en Samara y Orenburg, donde se atacaron centros logísticos de Ozon entre el 22 y el 23 de agosto.
El 26 de agosto también marcó un día de ataques en Lugansk, donde se reportó una explosión significativa. En Crimea, los ataques ucranianos causaron interrupciones eléctricas en el distrito de Bajchisarái y en Simferópol, además de explosiones en la región de Sak y cerca de Yevpatoriya.
En este contexto de escalada militar, Ucrania anunció la reciente llegada de “unos pocos” interceptores estadounidenses Patriot, esenciales para contrarrestar los misiles balísticos rusos. Sin embargo, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky subrayó la necesidad urgente de más estos sistemas de defensa, indicando que los envíos han disminuido drásticamente desde 2023.
Zelensky no solo confirmó la llegada de interceptores Patriot, sino también de futuros envíos del sistema francés Crotale, crucial para la interceptación de misiles enemigos. La escasez de interceptores ha sido un tema recurrente; en 2023, Ucrania recibió 675 unidades, cifra que se redujo a 364 en 2025 y se proyecta un límite de 264 para 2026. Ante esta situación, Kiev solicita al menos 300 interceptores adicionales antes del invierno, cuando los bombardeos rusos suelen intensificarse.
La dependencia de Ucrania hacia sistemas avanzados, como los Patriot, se hace evidente considerando la velocidad de los misiles enemigos, que son difíciles de interceptar con armamento local. Esta vulnerabilidad ha sido exacerbada por cambios en el suministro de armas debido al conflicto en curso entre Estados Unidos, Israel e Irán, dejando a Ucrania en una posición crítica.
En una respuesta coordinada, la Unión Europea anunció la liberación de 6,100 millones de euros (aproximadamente 7,100 millones de dólares) en ayuda militar para fortalecer la defensa antiaérea de Ucrania, parte de un paquete total de 90,000 millones de euros. A través de la Coalición de Voluntarios, que incluye a importantes líderes europeos, se está buscando reforzar cuanto antes las capacidades defensivas de Ucrania, siendo la promesa de nuevos misiles interceptores por parte de Francia un punto destacado en estos esfuerzos.
Actualización: Los eventos arriba mencionados corresponden al 26 de agosto de 2026, y reflejan una situación en continua evolución.
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