En Cuajimalpa, la erupción de rascacielos de lujo y modernos complejos inmobiliarios sigue su curso, elevando el perfil de una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México. En el epicentro de este desarrollo se encuentra la carretera México-Toluca, donde un terreno de 165 hectáreas se convierte en un atractivo irresistible para la especulación inmobiliaria. Sin embargo, en este mismo predio se albergaba un refugio con cerca de 1,000 perros y gatos, lo que desató un enfrentamiento legal significativo entre la fundación propietaria y una asociación encargada del cuidado de los animales.
Este conflicto legal se remonta a casi cinco décadas, cuando Antonio Haghenbeck, un filántropo, cedió verbalmente parte del terreno al Refugio Franciscano para el rescate y albergue de animales. Durante años, este acuerdo se mantuvo sin mayores complicaciones, pero la muerte de Haghenbeck reabrió la contienda, cuando sus herederos intentaron recuperar el control total del predio, un área que hoy en día es altamente valorizada para desarrollos urbanos. Gustavo García, un abogado especializado en corrupción inmobiliaria, expresa que este caso ejemplifica cómo la especulación inmobiliaria está destapando un “contubernio” que amenaza a organizaciones civiles.
Gonzalo Covarrubias, abogado de la Fundación Haghenbeck, sostiene que no existe un contrato formal que otorgue derechos sobre la propiedad al refugio. La Fundación argumenta que un testamento de 1991 asegura que los activos deben utilizarse para la protección animal. La complejidad del asunto se acentúa tras la venta del terreno a un fideicomiso del Banco Ve por Más por 650 millones de pesos en noviembre de 2020, una transacción que fue notificada a las autoridades competentes, pero que el refugio impugna.
En medio de estas tensiones, se propusieron reubicaciones para el refugio, pero la Fundación y los franciscanos no lograron llegar a un acuerdo satisfactorio. La situación se intensificó el 8 de diciembre, cuando una magistrada ordenó la entrega del predio a la fundación. El refugio alegó que aún tenía margen para apelar y, durante este periodo, las autoridades intervinieron, dando inicio a un operativo de desalojo que culminó en la movilización de un gran número de animales.
El 13 de diciembre, las autoridades ambientales y fiscales realizaron una visita al nuevo lugar de control, donde se encontraron cerca de 900 animales, muchos de los cuales mostraban signos de maltrato. La intervención del gobierno, en respuesta a denuncias de maltrato, provocó indignación entre asociaciones de protección animal. Este operativo dejó un saldo trágico, con varios animales hospitalizados y otros que fallecieron.
El Refugio Franciscano niega las cifras oficiales y argumenta que el peritaje se realizó en condiciones desfavorables. A pesar de las acusaciones de maltrato, la Fundación se defiende afirmando que todos los procesos fueron legales y que los ingresos obtenidos de la venta del terreno ayudarán a financiar nuevas instalaciones y campañas de bienestar animal.
Un análisis del abogado García señala que este caso ilustra una serie de irregularidades vinculadas a la especulación inmobiliaria en la Ciudad de México. A pesar de las críticas, el gobierno ha insistido en su enfoque sobre el bienestar animal, alegando que no hay autorización para futuros desarrollos en el predio bajo la actual administración.
Este conflicto, que combina la protección de los animales con intereses inmobiliarios, plantea interrogantes sobre la regulación y la ética en el desarrollo urbano de la capital mexicana. La situación sigue complicada y las realidades legales se entrelazan con las demandas sociales, marcando un precedente en la gestión de bienes inmuebles y la protección animal. El caso continúa siendo un punto focal de atención para las autoridades y la ciudadanía.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


