En el dinámico mundo del turismo, una constante resuena en cada destino visitado: los viajeros comen tres veces al día. Este simple pero significativo hecho subraya que la gastronomía no es meramente un complemento, sino un pilar fundamental de la experiencia turística. En la edición número 50 del Tianguis Turístico de México, Acapulco se propone reposicionarse, no solo como un destino de sol y playa, sino también como una emergente plaza gastronómica en plena transformación tras el impacto del huracán Otis.
Simón Quiñones Orozco, secretario de Turismo de Guerrero, lo expresa claramente: “Lo que hace tres veces al día el que nos visita, sin duda, es comer”. Esta afirmación resuena con fuerza en un contexto en el que Acapulco busca consolidar su recuperación. La actividad culinaria se perfila como uno de los motores fundamentales para impulsar el renacer del puerto. El Tianguis Turístico, que ha tenido a Acapulco como sede durante más de tres décadas, vuelve a centrar su atención en el destino, presentándolo con una narrativa renovada: demostrar que la reconstrucción del lugar incluye también la revitalización de sus sabores.
La oferta gastronómica de Acapulco se caracteriza por dos corrientes que coexisten al unísono. Por un lado, la tradición que perdura en playas como Pie de la Cuesta, Revolcadero o Playa Bonfil, donde platillos emblemáticos como el pescado a la talla, el caldo de camarón, el ceviche acapulqueño y el pulpo enamorado siguen cautivando a locales y turistas. “Hay una gran variedad de gastronomía tradicional local en esas playas”, señala Quiñones Orozco, resaltando que estos espacios son el primer contacto del visitante con la cocina del destino.
Paralelamente, Acapulco está experimentando una oleada de nuevas aperturas dirigidas a sofisticar su propuesta. En el último año, más de 60 nuevos establecimientos entre restaurantes y espacios de entretenimiento han surgido, lo que señala una clara confianza en el futuro del destino. Restaurantes como Bora Bora y Praa son ejemplos de esta nueva etapa, ofreciendo cocina de autor y experiencias enriquecidas. Este movimiento se ve complementado por la permanencia de referentes como Zibu, que han consolidado una narrativa culinaria contemporánea en la región.
La llegada del chef guerrerense Carlos Gaytán, el primer mexicano en recibir una estrella Michelin, marca un hito significativo en esta transformación. Su próximo espacio en el hotel Princess, programado para abrir el 27 de abril de 2026, no solo aporta prestigio, sino que también envía un mensaje claro: Guerrero está decidido a competir en el ámbito de la alta cocina, sin renunciar a su identidad. “Es garantía el chef Gaytán… viene a proponer una cocina desde sus raíces y lo guerrerense”, destaca Quiñones Orozco, subrayando la importancia de integrar el talento de alto nivel con productos y tradiciones locales.
Este nuevo enfoque en la gastronomía no es solo un esfuerzo notable; también responde a una lógica de mercado. El incremento en la ocupación hotelera durante los fines de semana y temporadas vacacionales ha elevado la demanda por experiencias culinarias diversas. Desde la fonda hasta el restaurante de autor, los turistas buscan opciones y esta demanda ha catalizado la reinversión en el sector de alimentos y bebidas. “Todo este boom se da porque hay una demanda de nuestros visitantes”, explica el secretario, enfatizando que la gastronomía no solo atrae turistas, sino que también genera empleo y fortalece las cadenas de suministro.
El Tianguis Turístico se presenta, así, como una plataforma estratégica para consolidar esta nueva etapa. No se trata únicamente de promocionar habitaciones o paquetes vacacionales; construir una narrativa donde la cocina sea un atractivo central es esencial. Quiñones Orozco, en su trayectoria gastronómica, propone un recorrido que destaca lo mejor de Acapulco: desde desayunos en lugares tradicionales como Paititi del Mar o La Granja, hasta mariscos en Wahoo, y culminando el día en opciones más sofisticadas como Zibu o Praya. Este itinerario refleja la dualidad de Acapulco, donde la cocina popular y la alta gastronomía conviven como fuerzas importantes.
Finalmente, la vida nocturna en Acapulco, marcada por espacios emblemáticos como el Baby’O, también juega un papel crucial en configurar una experiencia integral. Comer, beber y socializar se entrelazan, formando parte de un mismo ecosistema turístico. En esta celebración por su 50ª edición, el Tianguis Turístico no solo conmemora su historia; también evidencia que la recuperación de destinos como Acapulco está, inevitablemente, ligada a la gastronomía.
(Actualización a 2026-04-21 09:05:00).
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