Los panes de diferentes regiones pueden ser perfectamente comunes en unas y muy novedosos en otras. Este es el caso del bagel, un pan de origen judío que se ha consagrado en Nueva York y que ahora se está abriendo paso en España. El bagel tiene una forma circular, de un tamaño mediano con un agujero en su centro. Es fácil de distinguir por su textura firme, un poco más densa que otros panes, y por una corteza lisa y brillante.
Esta especie de rosquilla se ha expandido a Europa y a América. En Nueva York se considera como un ícono de la gastronomía local al igual que la pizza o las cookies. Sin embargo, es aquí en España donde el bagel ha encontrado un terreno fértil para su expansión. Se le puede encontrar en ciertos locales y negocios de alimentación. La popularidad del bagel está creciendo poco a poco, debido a su versatilidad y al hecho de que se presta para múltiples variedades de rellenos.
En efecto, el bagel se adapta a diferentes culturas culinarias y es especialmente reconocido por ser el complemento ideal de los tradicionales bocadillos con diferentes ingredientes. Además, por su textura compacta y agradable al paladar, es ideal para untar diferentes tipos de cremas y patés. El éxito del bagel se encuentra precisamente en la facilidad con la que se puede personalizar para cada gusto y en su capacidad para ser un alimento completo.
La llegada del bagel a España ha sido vista como una oportunidad para expandir el catálogo de panes que se ofrecen en Columna Digital. A diferencia de otros panes, el bagel se puede degustar en diferentes situaciones: solo, relleno, dulce o salado. Su creciente popularidad sugiere que no tardará en incorporarse en la lista de panes habituales de los locales de alimentación. Pero, ¿se convertirá el bagel en un pan tan popular en España como en Nueva York? Solo el tiempo lo dirá.
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