Ducharse con agua fría, lo más fría que se tolere, puede reducir los días de baja por enfermedad, ahorrar energía y contribuir al cuidado del medio ambiente, según un estudio realizado por la Universidad de Basilea en Suiza1.
La investigación, que incluyó a 719 adultos sanos, encontró que quienes incorporaron duchas frías en su rutina durante 12 semanas reportaron sentirse mejor física y mentalmente, además de ausentarse un 31 % menos por enfermedad en comparación con un grupo de control1.
Beneficios de las duchas frías según los estudios
El estudio suizo destaca que ducharse con agua fría no solo es un cambio sencillo de adoptar, sino que ofrece recompensas personales, como sentirse más despierto y revitalizado tras cada ducha1. Los participantes también manifestaron orgullo por haber superado la incomodidad inicial, lo que puede motivar a mantener el hábito1.
Además del bienestar subjetivo, la investigación reporta un ahorro económico y energético: al ducharse con agua fría, las personas tienden a pasar menos tiempo bajo el agua, lo que reduce el consumo de agua y energía. Por ejemplo, bajar la temperatura de una ducha de 45 litros de 40 °C a 15 °C ahorra 1,3 kWh de energía y reduce las emisiones de CO2 en unos 15 kilogramos por persona durante 12 semanas, equivalente a conducir 100 kilómetros1.

Qué dice la evidencia científica sobre la salud
Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó los efectos de la inmersión en agua fría en adultos sanos, incluyendo duchas y baños entre 7 °C y 15 °C, con duraciones de 30 segundos a 2 horas2. Los resultados muestran que la exposición al agua fría produce un aumento inmediato de la inflamación, pero no se observaron efectos significativos en el sistema inmune de manera inmediata o a corto plazo2.
Sin embargo, la síntesis narrativa de los estudios incluidos sugiere beneficios a largo plazo, como una reducción del 29 % en las ausencias por enfermedad entre quienes tomaron duchas frías2. Los autores advierten que la evidencia aún es limitada y se requieren ensayos clínicos más robustos para confirmar estos efectos y definir los protocolos óptimos2.
Cómo incorporar duchas frías y recomendaciones
La psicóloga Lena Glaser, autora del estudio suizo, recomienda empezar poco a poco y ajustar la temperatura según la tolerancia diaria1. No es necesario que el agua esté siempre igual de fría ni que el cambio sea radical desde el primer día1.
Escuchar al cuerpo es clave: si bien esforzarse puede ser motivador, es importante no forzar los límites personales y priorizar el bienestar físico y mental1. El estudio solo incluyó a personas sanas, por lo que quienes tengan condiciones de salud particulares deben consultar a un profesional antes de adoptar este hábito1.
Preguntas frecuentes
¿Cómo afecta ducharse con agua fría a la salud y al medio ambiente?
En la salud, se han observado menos ausencias por enfermedad, mejoras en la calidad del sueño y de vida, y sensación de mayor energía. En el medio ambiente, ducharse con agua fría reduce el gasto energético y las emisiones de CO2 al necesitar menos agua caliente1, 2.
¿Cómo incorporar duchas frías en la rutina diaria sin afectar el bienestar?
Se recomienda empezar poco a poco, ajustando la temperatura según la tolerancia diaria. No es necesario que el agua esté siempre igual de fría ni que el cambio sea radical. Escuchar al cuerpo y priorizar el bienestar es fundamental1.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
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Datos basados en información reportada originalmente por Infosalus.






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