La discriminación por edad se ha convertido en un fenómeno alarmante en el entorno laboral, afectando especialmente a las personas mayores de 35 años. Según el estudio Tendencias de Talento 2025 de Michael Page, el 38% de los trabajadores en México han enfrentado esta problemática a lo largo de su trayectoria profesional, donde la edad se manifiesta como el principal factor de exclusión.
Un hecho preocupante es que más de la mitad de las ofertas laborales limitan la contratación a individuos menores de 35 años, como revela la Asociación por la No Discriminación Laboral por la Edad y el Género (Angled). Esta tendencia se traduce en que los jóvenes tienen un 77% más de posibilidades de conseguir entrevistas comparados con los candidatos de 38 años, lo que resalta un claro sesgo hacia la juventud en los procesos de reclutamiento.
El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) indica que al menos el 80.2% de los candidatos siente que su edad puede ser un obstáculo en la búsqueda de empleo. La discriminación puede manifestarse, por ejemplo, en la alegación de que un candidato está “sobrecalificado” para un puesto, un argumento que, según la experta Cecilia Reyes Trejo, se ha normalizado en la cultura laboral.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que, a medida que las personas envejecen, se les etiqueta erróneamente como incompetentes o inflexibles, lo cual limita seriamente su acceso a oportunidades laborales. De hecho, quienes enfrentan discriminación por edad tardan en promedio 1.5 años más en encontrar empleo que sus contrapartes más jóvenes.
El impacto del edadismo no se limita al ámbito económico; afecta profundamente la salud y el bienestar de las personas. El estudio de Michael Page indica que más de la mitad de los trabajadores que han padecido discriminación sienten una reducción en su motivación y productividad, con un aumento en los niveles de estrés y burnout.
Si bien el edadismo puede afectar a personas de diversas edades, los efectos son más pronunciados a partir de los 45 años, cuando las oportunidades laborales disminuyen y las capacitaciones se vuelven escasas. Como advierte Uriel Valadez, director de Gafas Plateadas, a menudo quienes se encuentran en esta franja de edad ven sus salarios reducidos y sus horas de trabajo incrementadas.
A pesar de la existencia de leyes que sancionan la discriminación por edad, tales como la Ley Federal del Trabajo que establece multas de entre 28,285 a 565,700 pesos y penas de prisión de 1 a 3 años, el edadismo persiste en el ámbito laboral. Se estima que la mejor edad para trabajar en México se sitúa entre los 30 y 45 años, dejando claro que la discriminación puede prolongarse a lo largo de más de la mitad de la vida laboral.
Es fundamental abordar esta problemática no solo desde un marco legal, sino también mediante una reflexión colectiva que promueva la valoración de los profesionales basándose en sus competencias, independientemente de su edad. Valadez sugiere un enfoque empático y la necesidad de asegurar derechos laborales sin discriminación, lo que no solo beneficiaría a los trabajadores, sino también a las organizaciones que podrían aprovechar la vasta experiencia de estos profesionales.
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