Una investigación internacional ha demostrado que la inteligencia artificial (IA) junto con el seguimiento ocular en entornos de realidad virtual puede identificar el esfuerzo mental de los usuarios y abre la puerta a terapias personalizadas para el dolor crónico.
El equipo científico encontró que cambios sutiles en el tamaño de las pupilas y en la frecuencia de parpadeo reflejan cuán exigidas están las funciones cerebrales durante tareas de realidad virtual, lo que permitiría a sistemas futuros ajustar automáticamente la terapia según las necesidades individuales1.
Cómo funciona la combinación de IA y realidad virtual
El estudio involucró a 84 voluntarios, incluidos 42 pacientes con afecciones musculoesqueléticas crónicas como artritis y fibromialgia, quienes realizaron pruebas de memoria de dificultad creciente usando un casco de realidad virtual con tecnología de seguimiento ocular1. Los investigadores observaron que, al aumentar la dificultad de las tareas, las pupilas se dilataban y los parpadeos se hacían más frecuentes, señales que los modelos de IA lograron analizar para distinguir entre baja y alta carga mental1.
En voluntarios sanos, la IA alcanzó una precisión de hasta el 88 % para identificar el nivel de esfuerzo mental, lo que permitiría adaptar la terapia en tiempo real. Además, los participantes reportaron niveles muy bajos de mareo y malestar durante las sesiones de realidad virtual1.

Retos para personalizar el tratamiento en dolor crónico
A pesar de los resultados prometedores, el estudio identificó que la precisión de los modelos de IA fue significativamente menor en personas con dolor crónico, lo que indica que los sistemas estandarizados podrían no ser igualmente efectivos para todos los pacientes1. Los investigadores consideran que será necesario calibrar individualmente los dispositivos, aprendiendo cómo responde cada persona al esfuerzo mental antes de adaptar la terapia1.
El equipo subraya la importancia de realizar estudios más amplios para comprobar si la realidad virtual adaptativa puede mejorar los resultados en la vida diaria de quienes padecen dolor crónico1.
Terapias no farmacológicas y nuevas tecnologías en fibromialgia
La fibromialgia es un síndrome crónico caracterizado por dolor generalizado, alta prevalencia y un impacto considerable en la calidad de vida2. Aunque su origen y tratamiento siguen siendo objeto de investigación, los avances recientes destacan la integración de tecnologías como la realidad virtual y la inteligencia artificial como nuevas alternativas para el manejo del dolor2.
Las estrategias no farmacológicas, como la actividad física y las intervenciones psicosociales, continúan siendo fundamentales, mientras que tecnologías emergentes como la neuromodulación no invasiva y la realidad virtual están abriendo nuevas posibilidades para personalizar la atención y mejorar la experiencia del paciente2.
Aplicaciones futuras y posibles beneficios
Según el doctor Jordan Tsigarides, responsable del estudio, la realidad virtual puede ayudar a reducir el dolor crónico al sumergir a los pacientes en entornos interactivos que desvían la atención del dolor, disminuyen el estrés y la ansiedad, y contribuyen a reeducar la forma en que el cerebro procesa el dolor a lo largo del tiempo1.
El equipo de investigación prevé que, en el futuro, los principios de esta tecnología también podrían aplicarse en el tratamiento de la ansiedad, la depresión e incluso en la educación y la formación profesional, donde la experiencia virtual podría adaptarse a la carga mental del usuario1.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
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Datos basados en información reportada originalmente por Infosalus.






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