En julio de 2025, los precios de los alimentos a nivel mundial experimentaron un aumento del 1.6% en comparación con el mes anterior, impulsado principalmente por el alza en los precios de la carne y los aceites vegetales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este incremento en los índices de carne y aceites superó notablemente las caídas observadas en otros productos básicos como los cereales (-0.8%), productos lácteos (-0.1%) y azúcar (-0.2%).
El índice de aceites vegetales, que alcanzó su nivel más alto en tres años, mostró un marcado incremento del 7.1% respecto a junio, gracias a los aumentos en las cotizaciones de aceites de palma, soja y girasol. Este fenómeno se debe, en parte, a una elevada demanda de importación, particularmente desde economías como China y Estados Unidos, lo que también ha contribuido al aumento del 1.2% en el índice global de carne, incluyendo la carne de res y de cordero.
Por otro lado, los precios de la carne de ave se incrementaron ligeramente, impulsados por la reanudación de las exportaciones de Brasil, que logró erradicar un brote de gripe aviar a mediados de junio. Esta reactivación del comercio poultry ha influido positivamente en los precios de este sector.
En contraste, los productos lácteos vieron una leve disminución de precios por primera vez desde abril de 2024. Las caídas en el precio de la mantequilla y la leche en polvo se han relacionado con una oferta abundante junto con una débil demanda de importación, especialmente en el mercado asiático.
Asimismo, los precios del azúcar han encadenado su quinta caída consecutiva, con previsiones que indican un repunte en la producción mundial para el ciclo 2025-2026, especialmente en países como Brasil, India y Tailandia. Esto, a pesar de que algunos indicios de reactivación en la demanda mundial de importación limitan el descenso.
La evolución de estos precios resalta las dinámicas y complejidades del mercado global de alimentos, donde las variaciones en la oferta, la demanda y los contextos económicos regionales juegan un papel crucial. Así, la FAO continúa monitoreando estos cambios mensualmente, proporcionando un panorama más amplio sobre la seguridad alimentaria y el bienestar económico a nivel mundial.
Nota: La información contenida en este análisis se basa en datos disponibles hasta el 8 de agosto de 2025.
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