La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha concluido recientemente su reevaluación sobre la seguridad del aspartamo (E 951) y acesulfamo (E 962), concluyendo que su uso sigue siendo seguro según los niveles de exposición actuales. Este dictamen es especialmente relevante en un contexto de creciente preocupación pública, después de que más de 400,000 personas respaldaran una petición destinada a prohibir el aspartamo, impulsada por organizaciones como Foodwatch y la Liga contra el Cáncer.
En el análisis, la EFSA ha considerado estudios recientes que emergieron desde su evaluación anterior en 2013, reafirmando la ingesta diaria admisible de 40 miligramos por kilogramo de peso corporal. Según sus conclusiones, la exposición estimada a estos edulcorantes se mantiene por debajo de este límite en todos los grupos de edad.
La atención sobre el aspartamo ha aumentado tras la clasificación de este edulcorante como “posiblemente carcinógeno” por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer en 2023. Sin embargo, la EFSA, tras su evaluación actual, no ha encontrado motivos suficientes para retirarlo del mercado, defendiendo que no hay evidencia que indique preocupación por la seguridad en las condiciones de uso actuales.
Desde su creación, el aspartamo, que es aproximadamente 200 veces más dulce que el azúcar, se utiliza en una variedad de productos, que van desde refrescos hasta productos para diabéticos. Es importante recordar que su etiquetado incluye advertencias sobre la fenilalanina, un aminoácido que las personas con fenilcetonuria deben evitar.
La controversia no es nueva. En 2009, la Agencia Británica de Normas Alimentarias lanzó una investigación tras varias quejas de efectos adversos como dolores de cabeza y fatiga. A lo largo de los años, a pesar de la multitud de estudios realizados, las dudas sobre la seguridad del aspartamo han persistido, impulsadas por investigaciones que sugieren diferentes efectos. Un análisis de 2019 de la Universidad de Sussex cuestionó cómo se seleccionaron ciertos estudios para las evaluaciones de la EFSA.
Además, investigaciones recientes, como la realizada en 2023, vinculan el consumo de aspartamo con afectaciones en la memoria y el aprendizaje en modelos animales. A pesar de estos hallazgos, la EFSA y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) han mantenido la ingesta diaria admisible en 40 mg/kg. Esta discrepancia entre la evaluación del riesgo y el peligro se convierte en un punto central de debate.
A pesar de las críticas, la EFSA también ha propuesto recomendaciones para actualizar las especificaciones europeas del E 962, asegurando que los productos de aspartamo y acesulfamo cumplan con los estándares de pureza y composición actuales.
En conclusión, mientras que las revisiones continúan y la inquietud pública persiste, el estatus regulatorio del aspartamo permanece sin cambios. Las evaluaciones de la EFSA han encontrado que los niveles actuales de consumo de este edulcorante no presentan preocupaciones en la salud pública. Sin embargo, el debate sobre su seguridad, eficacia y necesidad en la dieta diaria sigue abierto. La situación destaca la complejidad de la ciencia alimentaria y la importancia de una evaluación continua a medida que emergen nuevas evidencias.
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