La menopausia no solo implica síntomas como sofocos, alteraciones del sueño y cambios en la salud ósea, sino que también representa un momento clave para la salud cardiovascular femenina. El descenso de los estrógenos durante esta etapa genera modificaciones que pueden elevar la presión arterial, alterar el perfil lipídico, aumentar la grasa visceral y afectar el metabolismo de la glucosa, factores que incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Milagros Pedreira, cocoordinadora del Grupo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología, señaló que aunque los síntomas clásicos de la menopausia son bien conocidos, existe un desconocimiento general sobre cómo varían el colesterol, la tensión arterial y los niveles de glucosa, elementos fundamentales para evaluar el riesgo cardiovascular. Por ello, destacó la importancia de conocer y controlar estos parámetros, además de mejorar la alimentación y realizar ejercicio regularmente durante esta etapa.
La doctora Pedreira explicó que antes de la menopausia, los estrógenos protegen el corazón al favorecer la liberación de óxido nítrico, que mantiene la elasticidad arterial y regula la presión sanguínea. Sin embargo, con la caída de estos hormonas, aumenta la rigidez de las arterias y, en consecuencia, la tensión arterial, lo que eleva el riesgo cardiovascular.
Asimismo, los estrógenos influyen en los niveles de colesterol, promoviendo antes de la menopausia un aumento del colesterol HDL, conocido como "colesterol bueno, y una disminución del LDL o colesterol malo". Tras la menopausia, ocurre lo contrario, con un aumento de las placas de grasa en las arterias y de partículas pequeñas de colesterol VLDL, que también contribuyen a la acumulación de grasa arterial. Estudios han demostrado que estos niveles de colesterol pueden superar incluso a los de hombres de edad similar.
Otros efectos asociados al descenso hormonal incluyen un aumento de la grasa visceral, que genera resistencia a la insulina y eleva la glucosa en sangre. Además, los trastornos del sueño frecuentes en esta etapa pueden contribuir indirectamente a elevar los niveles de glucosa.
Para cuidar la salud cardiovascular durante la menopausia, Pedreira recomendó tres acciones principales. Primero, seguir una dieta mediterránea basada en verduras, proteínas, pescado azul, aceite de oliva virgen extra, alimentos ricos en calcio, hidratos de carbono de calidad, frutos secos y frutas, evitando alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos, bebidas azucaradas, grasas saturadas, sal y alcohol, conforme a las recomendaciones de la Sociedad Internacional de Menopausia 2026.
En segundo lugar, realizar ejercicio físico que combine entrenamiento de fuerza para mantener la masa muscular con actividad aeróbica de intensidad moderada o vigorosa durante 150 o 75 minutos semanales, respectivamente, para preservar la salud cardiovascular, ósea y muscular, y prevenir osteoporosis y sarcopenia.
Finalmente, es fundamental vigilar y controlar los factores de riesgo cardiovascular como la tensión arterial, colesterol y glucosa, además de eliminar el consumo de tabaco. Se aconseja realizar una evaluación inicial al llegar a la menopausia que incluya peso, talla, perímetro de cintura, presión arterial, glucosa, perfil lipídico completo y antecedentes personales y familiares. Según el nivel de riesgo, se debe establecer un seguimiento individualizado con controles cada uno o dos años, ajustados a las necesidades de cada mujer.
Datos basados en información reportada originalmente por infosalus.com.






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