El futuro de los pingüinos de Humboldt en Chile es incierto, pero un innovador enfoque de rehabilitación brinda esperanzas. Desde septiembre de 2026, investigadores y veterinarios del Zoológico de Buin, ubicado en las afueras de Santiago, están probando chalecos terapéuticos confeccionados con hilos de cobre y zinc para ayudar en la cicatrización de lesiones en estos pájaros heridos. Esta iniciativa busca acelerar la recuperación de los pingüinos de Humboldt, especies consideradas vulnerables debido a la caída drástica de su población en los últimos años.
La idea de usar chalecos no es nueva; anteriormente se habían aplicado con éxito en perros y gatos, mostrando resultados prometedores en el tratamiento de heridas cutáneas. Los especialistas chilenos tomaron esta experiencia y la adaptaron para un contexto marino, con un diseño que permite a los pingüinos moverse sin restricciones y cubriendo solo las áreas afectadas, mientras se optimiza su proceso de sanación.
Según Ignacio Idalsoaga, director del zoológico, el cobre y el zinc en la tela juegan un papel crucial al combatir bacterias y hongos, mientras que el zinc también promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos, fundamentales para la reparación de tejidos. Esta dualidad en la función de los chalecos —la protección física y la creación de un entorno menos favorable para infecciones— ha optimizado las chances de recuperación en los pingüinos que llegan heridos a las clínicas de fauna silvestre, donde a menudo sufren daños por redes de pesca o escasez de alimento.
La situación es alarmante: en 2024 y 2025, se registró una caída del 63% en los nidos activos de pingüinos de Humboldt en las principales colonias de cría del país. Este descenso es atribuido a múltiples factores, como el enredo en redes de pesca, la contaminación por plásticos y epidemias, así como la competencia de la pesca comercial por los recursos alimentarios que necesitan estas aves. La alteración del entorno marino a causa de fenómenos climáticos como El Niño solo ha complicado más el panorama, llevando temperaturas más altas a áreas vitales para la supervivencia de los pingüinos, que dependen de peces de aguas frías.
Los veterinarios, como Tomás Pino, que trabaja con la organización Conservación Humboldt, informan que muchos de estos animales llegan en mal estado a las costas, presentando heridas visibles y mostrando signos de debilidad. Además, los pingüinos a menudo dañan sus propias lesiones intentando alimentarse o eliminar puntos de sutura, lo que puede retrasar el proceso de curación.
A pesar de los desafíos, las pruebas iniciales de los chalecos han resultado positivas, con los primeros cinco ejemplares en rehabilitación mostrando mejorías notables en sus heridas tras la aplicación de la prenda. Con el avance de esta iniciativa, se espera abrir nuevas posibilidades para el tratamiento y la recuperación de estos pingüinos en medio de una crisis que amenaza su existencia.
Con la presión sobre esta especie creciente, la continuación de estas investigaciones es crucial, no solo para aproximar soluciones a corto plazo, sino también para preservar el futuro de los pingüinos de Humboldt en Chile y más allá. La situación que enfrentan estos valiosos pájaros resalta la necesidad de enfoques innovadores en la conservación y la rehabilitación de la fauna marina.
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