El 10 de febrero de 2026, las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, Trabajo y Previsión Social, y Estudios Legislativos del Senado de la República dieron un paso significativo hacia la modernización del marco laboral en México, al aprobar por unanimidad una reforma constitucional que busca reducir la jornada laboral a 40 horas. Esta propuesta, que ha despertado gran interés social y político, reconoce que una disminución en el tiempo de trabajo puede tener un impacto positivo en el bienestar y la salud de los trabajadores, fomentando un entorno laboral menos estresante y más productivo.
Durante la discusión del dictamen, se enfatizó la importancia de esta reforma, que plantea una disminución progresiva del horario laboral, estableciendo que cada semana laboral mantenga el derecho a un día de descanso por cada seis días trabajados, con sueldo íntegro. Este cambio radical en la legislación busca no solo mejorar la calidad de vida de los empleados, sino también facilitar la conciliación entre la vida laboral y personal, aspectos cada vez más valorados en el entorno actual.
A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum había presentado dos iniciativas de reforma —una para la Ley Federal del Trabajo (LFT) y otra para la Constitución—, se decidió priorizar la discusión de esta última debido a su jerarquía y relevancia como norma suprema. Esto permitirá que una vez que se apruebe la reforma constitucional, se inicien los trabajos para adecuar la legislación secundaria.
El proyecto, que establece una jornada laboral de 40 horas, plantea una gradualidad en su implementación. El cronograma propuesto comenzará el 1 de enero de 2027, reduciendo la jornada de trabajo cada año hasta alcanzar las 40 horas para el año 2030. En detalle, las reducciones se darán de la siguiente manera: en 2026 se mantendrán las 48 horas, en 2027 se reducirán a 46, en 2028 a 44, en 2029 a 42 y finalmente, en 2030 se llegarán a las 40 horas. Esta aproximación busca dar tiempo a las empresas para adaptarse a la nueva normativa, minimizando el impacto en su operación.
Además, se revisan las disposiciones relacionadas al trabajo extraordinario, limitando las horas extra a un máximo de 12 por semana y regulando su pago. El aumento por horas extra será del 100% hasta las primeras horas requeridas y del 200% si se superan los límites establecidos, prohibiendo el trabajo extraordinario para menores de 18 años.
El paso dado por el Senado es solo el inicio del proceso legislativo, ya que la reforma deberá ser eventualmente aprobada en el pleno y luego pasar a la Cámara de Diputados. Solo tras su validación por ambas cámaras y su publicación en el Diario Oficial de la Federación, podrá considerarse oficialmente la reducción de la jornada laboral.
En este contexto, Marath Baruch Bolaños López, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, expresó su confianza en que la reforma beneficiará a las personas trabajadoras, permitiendo un equilibrio entre la vida laboral y familiar. Según él, esta medida responderá a una demanda histórica de la clase trabajadora en México y fortalecerá el bienestar general de la población.
Finalmente, la reforma, que busca adaptarse a la realidad del país, promete tener un amplio impacto, especialmente en industrias que actualmente demandan jornadas de más de 40 horas. Con esta iniciativa, el gobierno aspira a instaurar un cambio evidente en las dinámicas laborales, respaldando el bienestar de los trabajadores y fomentando un entorno más equilibrado y saludable.
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