El 8 de abril de 2026 marcó un hito en la legislación laboral de México, con la aprobación por parte de las Comisiones Unidas del Trabajo y Previsión Social y de Estudios Legislativos, Primera, del Senado, de la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) en relación con la jornada laboral. Esta reforma es un paso decisivo hacia la implementación de la tan esperada jornada de 40 horas semanales, cuya entrada en vigor está programada para el 1 de mayo de este mismo año.
La reforma se inscribe en el contexto de ajustes necesarios tras la modificación del artículo 123 de la Constitución, publicada el 3 de marzo de 2026. Entre los cambios más destacados de la LFT, se establece un límite de horas semanales para la jornada ordinaria, fijada en 40 horas. De igual manera, se mantiene la duración de la jornada diurna en ocho horas, mientras que la nocturna se establece en siete horas y la mixta en siete horas y media.
Las Comisiones del Senado realizaron ajustes delicados a la propuesta original enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. En un ejercicio de equilibrio, decidieron preservar la definición clásica de jornada laboral como el “tiempo en que el trabajador está a disposición del patrón”, a pesar de propuestas que iban hacia una redefinición más moderna.
Un aspecto relevante de la reforma es la inclusión de un registro electrónico de la jornada laboral. Este nuevo enfoque refuerza la obligación de los empleadores de mantener un registro adecuado, el cual será considerado como prueba plena en litigios laborales si se demuestra que fue acordado entre empleador y trabajador. Las multas por el incumplimiento de este registro son significativas, oscilando entre 29,327 y 586,550 pesos, lo cual representa de 250 a 5,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Aun considerando estos ajustes, los pilares centrales de la reforma se han mantenido firmes. Se establecieron medidas claras para garantizar que la jornada reducida no llevará a recortes en salarios o prestaciones. La gradualidad en la reducción de la jornada también se ha reafirmado, con una disminución de dos horas por año programada hasta llegar a las 40 horas en 2030.
El calendario de reducción de la jornada laboral es el siguiente:
– 1 de enero 2027: 46 horas
– 1 de enero 2028: 44 horas
– 1 de enero 2029: 42 horas
– 1 de enero 2030: 40 horas
Además, la reforma incorpora regulaciones detalladas sobre el trabajo extraordinario, indicando que las horas extras se remunerarán con un incremento del 100% en el salario fijado para horas ordinarias, y establece límites claros respecto a la cantidad de horas que se pueden realizar.
La reforma también aborda la necesidad de una certificación laboral, específicamente en el sector de agroexportación, así como en la protección de ecosistemas forestales. Este enfoque busca asegurar que las condiciones laborales se alineen con las normativas ambientales, creando un marco de responsabilidad tanto laboral como ecológica.
Este avance legislativo es, por tanto, un paso significativo hacia un entorno laboral más justo, equilibrado y con mayor protección para los derechos de los trabajadores. La discusión ahora se trasladará al pleno del Senado y, posteriormente, a la Cámara de Diputados, donde se buscará consolidar estos cambios que, sin duda, marcarán un impacto profundo en la vida laboral del país.
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