Durante una reciente sesión de trabajo conjunta en la Cámara de Diputados, las comisiones de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social expresaron su descontento hacia el secretario de Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños. La controversia se centra en la propuesta de reforma constitucional que busca reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas, pero que, según los legisladores, carece de elementos esenciales, como la incorporación de dos días de descanso.
Los representantes de los partidos PRI, PAN y Movimiento Ciudadano cuestionaron también la intención de aumentar las horas extraordinarias de 9 a 12, argumentando que tal medida pone en duda la efectividad de la verdadera reducción de la jornada laboral sin afectar el ingreso de los trabajadores. Rubén Moreira, diputado del PRI, alertó sobre el riesgo de un incremento de la informalidad laboral, mientras que Patricia Mercado, diputada de Movimiento Ciudadano, criticó la falta de un marco constitucional para los días de descanso, exponiendo la vulnerabilidad en que quedan los trabajadores, en muchos casos, frente a sus empleadores, dado que el 90% de la fuerza laboral no está sindicalizada.
Esta situación es particularmente preocupante para los segmentos más vulnerables de la población, quienes perciben entre uno y tres salarios mínimos y a menudo enfrentan jornadas que superan las 60 horas, sin considerar los tiempos de traslado que afectan su calidad de vida. Patricia Mercado afirmó que el modelo de trabajo “5×2” es el más eficaz para la recuperación física y mental de los trabajadores.
En medio de esta controversia, Marath Bolaños defendió la iniciativa, asegurando que esta cuenta con el consenso de diversos sectores, siguiendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Destacó que la reforma no es un decreto unilateral, sino el resultado de un diálogo amplio que incluye a sindicatos, trabajadores, académicos y cámaras patronales. Asimismo, desmanteló algunos mitos que han polarizado el debate, como la supuesta eliminación del descanso de dos días y el abaratamiento del pago por horas extras.
La reforma está diseñada para impactar a un significativo 63.9% de la fuerza laboral que actualmente trabaja más de 40 horas. Según datos del INEGI, esto incluye a quienes laboran entre 41 y 48 horas, así como a aquellos que exceden este marco. Para ellos, esta modificación representa no solo una reducción de la jornada ordinaria a 40 horas, sino también más tiempo libre sin una reducción en sus ingresos y la oportunidad de recibir un pago extraordinario por el tiempo adicional que opten por trabajar.
En contraste, el 36.1% de los trabajadores que ya se encuentran en la jornada de 40 horas o menos mantendrán su actual forma de trabajo. Sin embargo, los cambios sí les beneficiarán, ya que se implementarán nuevas regulaciones sobre el pago de horas extraordinarias, mejorando considerablemente sus condiciones laborales.
De este modo, la reforma laboral no solo persigue un ajuste en las horas de trabajo, sino que también busca proteger y dignificar al trabajador mexicano en un contexto de creciente informalidad y precariedad laboral. La discusión sobre este tema continúa, con un claro interés por parte de los legisladores en asegurar un equilibrio que beneficie a todos los trabajadores.
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