El inicio del ciclo escolar 2026-2027 se aproxima, y con ello, la rutina familiar de las mañanas, que involucra despertadores, uniformes, mochilas y loncheras. Específicamente, el lunes 31 de agosto marcará el comienzo oficial de esta etapa educativa en México, la cual contará con 185 días de clases para los niveles de preescolar, primaria y secundaria.
La transición a este nuevo ciclo no solo trae consigo el reto de retomar el horario escolar, sino también la oportunidad de reformular la manera en que se organizan los alimentos familiares. Dedicar un par de horas del domingo a preparar ingredientes base puede simplificar considerablemente la planificación de comidas durante la semana. La idea no es cocinar cinco lunches completos, sino más bien crear combinaciones flexibles que permitan una variedad de platillos a lo largo de los días.
Las recomendaciones de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana son claras: es esencial incluir frutas y verduras frescas, consumir leguminosas como frijoles, lentejas y habas, elegir cereales integrales, y preferir alimentos frescos como el huevo y el pollo en lugar de carnes procesadas. Esta estrategia se complementa con una sugerencia reciente de la Secretaría de Agricultura, que destaca la importancia de crear refrigerios que contengan una variedad de grupos alimenticios.
Una excelente opción para facilitar la preparación de comidas es el pollo cocido. Cocinar o asar pollo el domingo permite tener una proteína versátil que se puede utilizar en tacos, sincronizadas, ensaladas o acompañada de verduras, evitando la monotonía en los lunches. Es importante recordar que el pollo cocido se conserva entre tres y cuatro días en refrigeración, y las porciones que no se consuman se pueden congelar.
Por su parte, los frijoles y lentejas son leguminosas que ofrecen múltiples posibilidades. Estos pueden ser la base para preparar enfrijoladas, tacos, quesadillas o simplemente ser un acompañamiento nutritivo. Ambas leguminosas son recomendadas por su rico aporte de proteínas y fibra, además de ser prácticas y económicas.
En cuanto a los huevos cocidos, su simplicidad de preparación también los convierte en un alimento ideal para adelantar. Cocinarlos el domingo asegura que estén disponibles durante toda la semana para desayunos o ensaladas, siendo un recurso confiable que se conserva bien en refrigeración.
No hay que olvidar los carbohidratos: tener arroz, pasta o cereales listos facilita la creación de comidas rápidas y completas en minutos. Sin embargo, se sugiere no cocinar grandes cantidades para toda la semana, ya que estos alimentos también se mantienen bien entre tres y cuatro días en refrigeración.
Además de preparar los ingredientes básicos, lavar y organizar verduras es una práctica recomendable que ahorra tiempo en las mañanas. Zanahorias, pepinos y apios pueden estar listos para usarse al instante, mientras que las frutas se pueden gestionar de manera similar. Preferiblemente, las frutas que requieren menos preparación, como manzanas y plátanos, deben mantenerse enteras hasta el momento de ser consumidas.
Para optimizar el espacio en el refrigerador y preservar la calidad de los alimentos, separar nueces, semillas y otros snaks en porciones individuales es una estrategia que facilita la variedad de lunches durante la semana.
Con el regreso a clases, estos consejos sobre la preparación de alimentos no solo simplifican la rutina diaria, sino que también posibilitan una alimentación más saludable para los niños. Con un poco de organización cada domingo, preparar comidas nutritivas ya no tiene que ser una tarea abrumadora, sino más bien un momento estratégico que permitirá a las familias afrontar la semana con mayor facilidad y creatividad.
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