Un equipo de científicos ha logrado un hito sorprendente: han creado pan de masa madre utilizando levaduras extraídas de Ötzi, el Hombre de Hielo, una momia de más de 5.000 años hallada en los Alpes, en la frontera entre Italia y Austria. Este hallazgo ha sido documentado en un estudio reciente, con el respaldo del microbiólogo Mohamed Sarhan, y revela un fascinante vínculo entre los antiguos microorganismos y la panificación moderna.
El innovador proceso comenzó con la extracción de microorganismos que se conservaron en y sobre los restos de Ötzi. Los investigadores se centraron en seleccionar cepas de levadura, las cuales, tras un manejo en laboratorio, permitieron obtener una masa que fermentó y creció de manera comparable a las levaduras contemporáneas. “Finalmente, obtuvimos una masa completamente normal que subió en 24 horas, básicamente igual que con levaduras ordinarias”, explicó Sarhan, quien elogió la calidad del producto resultante.
Este experimento no solo proporciona un vistazo a la viabilidad de los microorganismos antiguos en la elaboración de alimentos actuales, sino que también desafía nuestra comprensión sobre las prácticas alimentarias de las poblaciones prehistóricas europeas. La masa obtenida, aunque comestible, mostró margen de mejora en futuras investigaciones, subrayando el potencial para innovaciones en este campo.
El equipo empleó técnicas microbiológicas avanzadas para aislar y cultivar los organismos desde los restos de la momia, que, gracias a su conservación en el hielo alpino, permitió recuperar cepas viables de levadura. Este proceso es significativo, ya que sugiere que estas levaduras, que solamente sobreviven en condiciones frías, probablemente ingresaron al cuerpo de Ötzi durante el congelamiento y su conservación en el entorno helado.
Los análisis genéticos indicaron que la colonización por estos microorganismos ocurrió poco después de su muerte y resalta la singular capacidad de conservación del hielo. La viabilidad de estos microorganismos durante 5.300 años ofrece nuevas preguntas sobre la diversidad microbiana en otras momias o cuerpos preservados bajo condiciones similares.
Con la intención de expandir sus aplicaciones, el equipo de investigación está considerando nuevas posibilidades, incluida la producción de cerveza, y ya ha iniciado conversaciones con expertos del sector alimentario y cervecero. Si bien la elaboración de pan sigue siendo el uso inmediato, la cerveza promete ser un enfoque atractivo a medida que los investigadores continúan explorando las capacidades de estas levaduras ancestrales.
El caso de Ötzi, descubierto en 1991, ha sido objeto de un exhaustivo análisis científico que ha brindado valiosa información sobre la vida prehistórica. Con sus 61 tatuajes, considerados los más antiguos conocidos, y su trágica muerte a causa de una flecha en la espalda, Ötzi ha sido fundamental en la comprensión de la historia humana.
Este hallazgo no solo ilumina aspectos sobre la interacción entre restos humanos antiguos y su entorno, sino que también ofrece pistas sobre el clima y los cambios ambientales de la época en que vivió Ötzi. La investigación en curso acerca de estos microorganismos ancestrales sigue abriendo puertas a nuevas áreas de estudio, mostrando que la ciencia puede conectar el pasado con el presente de maneras insospechadas.
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