Este 6 de julio, el mundo rinde homenaje al Día Mundial del Pollo Frito, un delicioso manjar que ha trascendido de ser un simple antojo a un verdadero imperio culinario, con una industria global que sobrepasa los 40,000 millones de dólares anuales. Desde cubetas familiares hasta alitas, sándwiches gourmet y salsas innovadoras, el pollo frito es una constante en las mesas de casi todos los continentes, y especialmente en México.
Con su textura crujiente y ese sabor reconfortante, el pollo frito se ha convertido en más que una simple opción de comida rápida; es una receta con alto valor emocional y cultural. Según informes de firmas como IBISWorld y Research and Markets, la venta de pollo frito no solo alimenta millones de estómagos, sino que también activa economías y genera empleo en un ecosistema que incluye desde grandes franquicias hasta dark kitchens.
En México, el pollo frito es más que una tendencia: es una verdadera devoción. Con un consumo per cápita de carne de pollo de 34.7 kg al año, uno de los más altos del mundo, la carne avícola representa un 60% de la proteína animal consumida. Esta predilección ha creado un mercado en expansión, donde el pollo frito es el protagonista. KFC se posiciona como líder en el sector, con aproximadamente 400 sucursales, seguido por Church’s Texas Chicken y Popeyes, que cuenta con 42 sucursales al cierre de junio de 2025. KFC incluso ha alcanzado el hito de vender hasta 6 millones de piezas en un solo día, lo que ilustra el notable apetito del consumidor mexicano.
No obstante, si un restaurante está distante, hay alternativas exitosas en el ámbito del delivery. Según datos de DiDi Food, en 2024, los pedidos de pollo frito y alitas experimentaron un crecimiento del 40% a nivel nacional, alcanzando casi 15 millones de órdenes. Las ciudades donde más se demandó fueron la Ciudad de México y Monterrey, cada una con más de 3 millones de pedidos, seguidas por Guadalajara, Tijuana y Puebla. Más de 20,000 restaurantes en la plataforma ofrecen pollo frito, consolidándolo como el platillo estrella de la comida familiar del fin de semana.
La influencia del pollo frito también ha llegado a la alta cocina, con restaurantes como Somsaa, que presenta una versión tailandesa con lemongrass y chiles fermentados, o La Cocina del Bizco, que lo sirve con salsa de cerveza artesanal. En el país, la receta se ha adaptado al paladar local, marinado con cítricos y empanizado con chile seco, dejando espacio para la creatividad en su presentación: desde tortas hasta tacos y menús de degustación.
Cada crujido al morder una pieza de pollo frito representa el augurio de una industria en constante expansión. Con 40,000 millones de dólares en juego y millones de pedidos semanales, el pollo frito ha confirmado su dominio global, haciendo de este día un momento especial para celebrarlo. En cada cubeta familiar o en la mesa de un chef, el pollo frito sigue siendo un elemento esencial en la dieta mexicana y, por ende, en la cultura gastronómica del país.
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