La mesa mexicana ha cambiado radicalmente, y en el centro de esta transformación se encuentra un protagonista indiscutible: el pollo. En un contexto donde los precios de la carne de res se disparan y los costos de producción del cerdo son cada vez más elevados, el pollo se ha consolidado en 2025 como la proteína más consumida en el país. Este fenómeno alimenta a millones de familias, convirtiéndose en un esencial de la dieta diaria.
De acuerdo con el Compendio Estadístico 2026 del Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE), México consumió 5.15 millones de toneladas de pollo durante 2025. Esta cifra posiciona al pollo por encima de la carne de cerdo, que alcanzó solo 2.77 millones, y de la carne de res, con 2.21 millones de toneladas. Este notable consumo equivale a más de 431,000 toneladas mensuales, lo que se traduce en alrededor de 14,000 toneladas diarias. Desde la oferta de comida corrida hasta las rosticerías y cadenas de comida rápida, el pollo ha tomado el control de la gastronomía nacional.
La preferencia por esta proteína no es solo una cuestión de gustos: también está vinculada a la economía. En tiempos en que las familias buscan opciones más accesibles y económicas, el pollo se presenta como una solución. El propio COMECARNE señala que, a nivel mundial, el consumo de pollo creció un 2.9% en 2025, superando notablemente el avance de otras carnes. Además, en cada hogar mexicano, el pollo representa más de la mitad del consumo de proteína animal, con un promedio de 39 kilos por persona al año.
Este aumento en el consumo ha modificado drásticamente el paisaje culinario, especialmente en áreas urbanas. La proliferación de rosticerías en colonias populares y la creciente demanda de combos de pollo frito, alitas y hamburguesas, dominan las plataformas de entrega y el consumo rápido. Sin embargo, a pesar de la creciente producción avícola, que llegó a 4 millones 85 mil toneladas en 2025, el país sigue dependiendo de importaciones, especialmente de Estados Unidos, con un coeficiente de autosuficiencia nacional en pollo del 80%. Esto indica que aún una parte significativa del suministro proviene del exterior.
En medio de un entorno global caracterizado por el aumento de precios de los alimentos, el pollo ha demostrado ser la proteína más estable y accesible para el consumidor promedio. Los costos internacionales de la carne mostraron un incremento promedio anual del 5.2% en 2025, impulsados por variantes logísticas y sanitarias. Sin embargo, para millones de hogares en México, el pollo sigue siendo la opción más viable y nutritiva para mantener una dieta balanceada.
Este panorama resalta cómo el pollo, más que un simple alimento, se ha convertido en un pilar de la economía popular y en un símbolo de la adaptabilidad del mercado alimentario mexicano frente a desafíos económicos continuos. En definitiva, mientras la mesa mexicana se ajusta a nuevas realidades, el pollo continúa reinando como la proteína preferida de los hogares.
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