En Monterrey, cada ocasión es motivo para encender el carbón y disfrutar de una deliciosa carnita asada. Para Rubén Ramírez, un electricista de 50 años, cualquier pretexto es válido: “Es cumpleaños de alguien, es sábado, incluso porque cumple años el perro”, dice con orgullo. La carne asada no es solo una tradición; es el corazón de la convivencia en Nuevo León, donde se une la familia, los amigos y, por supuesto, la cerveza.
Con la Copa del Mundo a la vista, Monterrey se prepara para recibir a aproximadamente 500,000 turistas, transformando su costumbre diaria en un evento cultural extraordinario. La salsa borracha, el chorizo argentino, las cebollas y las papas asadas son imprescindibles en estos encuentros, todos ellos enmarcados por el fútbol, ya sea en el estadio BBVA o en reuniones familiares.
En un típico sábado con partido de los Rayados, el aire se llena de humo y risas mientras las hieleras se abren y la música norteña anima el ambiente. Servicios especiales como “Carnita Rayada” en el estadio proporcionan mesas y asadores, creando una experiencia de picnic a la vez que acoge a los aficionados. Omar Ríos, un entusiasta de 45 años, comparte que esta cultura se asemeja al tailgating en Estados Unidos, aunque con un toque más auténtico: “Aquí les vamos a enseñar cómo se hace”.
El ritual de la carne asada va más allá del fútbol. A la salida del estadio, los aficionados se dirigen a lugares populares como Las Delicias, donde los tacos de carne asada son una parada obligada. Eric Islas, encargado del establecimiento familiar, comenta que las ventas se disparan, especialmente después de un emparejamiento intenso. A medida que se aproxima el Mundial, las expectativas aumentan y los preparativos incluyen menús multilingües para recibir a quienes lleguen de otras partes.
La carne tiene un papel central en la cultura de Nuevo León, donde cada persona consume entre 30 y 35 kilos de carne de res al año, más del doble del promedio nacional. Con cuatro partidos programados entre el 14 y el 29 de junio, la ciudad se anticipa a una derrama económica significativa, estimándose que la Federación Mexicana de Fútbol proyecta hasta 3,000 millones de dólares gracias a la afluencia de visitantes.
A medida que el día del partido avanza, las tiendas de Carnes Frías San Juan son un hervidero de actividad. Los clientes llenan sus carritos con carne de aguja norteña y otros ingredientes esenciales, cruciales no solo durante eventos deportivos, sino también en celebraciones como la despedida de año.
Incluso los grandes comercios como HEB se adaptan a la tradición del asado, ofreciendo servicios donde los clientes pueden comprar carne ya cocida y lista para disfrutar sin las molestias de preparar el fuego.
Para Ramírez, la carne asada es más que una comida; es un ritual social, un espacio de encuentro que invita a compartir no solo con amigos y familia, sino también con visitantes que quieran experimentar esta parte integral de la cultura regia. La hospitalidad y la esencia de Monterrey esperan con los brazos abiertos, dispuestas a compartir su tradición durante la Copa del Mundo.
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