La celebración del fútbol no solo se vive en las canchas; su influencia se extiende a cada rincón de México, especialmente en bares y restaurantes. La primera ronda del Mundial de 2026 ha demostrado una vez más la capacidad del fútbol para transformar el consumo y revitalizar la industria restaurantera del país. Con cada partido de la selección mexicana, miles de aficionados se reúnen alrededor de la mesa, convirtiendo cada encuentro en una fiesta gastronómica.
De acuerdo con los primeros datos compartidos por OpenTable, la afluencia a restaurantes ha experimentado un notable incremento. El jueves 18 de junio, las salidas a establecimientos de comida crecieron un impresionante 47% en comparación con el año anterior. Apenas unos días más tarde, el miércoles 24 de junio, ese crecimiento fue aún más pronunciado, alcanzando el 59% respecto a la misma fecha del año anterior en 2025.
En las ciudades sede del torneo, el impacto se vuelve aún más contundente. En Guadalajara, las visitas a restaurantes aumentaron un asombroso 120% el 18 de junio, mientras que la Ciudad de México reportó un 75% de incremento el 24 de junio. Por su parte, Monterrey no se quedó atrás, con un aumento del 45% en la misma jornada. Estas cifras subrayan cómo el Mundial está movilizando a miles de personas, y cómo la gastronomía se ha convertido en una extensión natural de la experiencia futbolística.
Este fenómeno no se limita a una simple jornada de ventas: cada partido representa mesas llenas, mayor permanencia de los comensales y reservas que se realizan con semanas de antelación, un hábito generalmente asociado a eventos deportivos de gran envergadura.
Los datos de OpenTable también revelan cuáles son los restaurantes que han experimentado mayor demanda durante los partidos. Establecimientos como Cantina del Bosque, Casa Prime Masaryk y La Número Uno en Ciudad de México; La Tequila y Campomar Punto Sur en Guadalajara; y AMALIA y Bestia Brasa Argentina en Monterrey se han vuelto puntos clave para los aficionados que desean disfrutar del torneo fuera de casa. La planeación y reservación anticipada reflejan un cambio en los hábitos de consumo: asistir a un restaurante para ver un partido se ha convertido en parte esencial de la experiencia del Mundial.
A medida que avanza el torneo, se espera que la industria restaurantera siga siendo una de las grandes beneficiadas. En México, el fútbol rara vez se disfruta en soledad; se celebra con amigos y familia alrededor de una buena mesa. La cocina, nuevamente, prueba ser una parte integral de esta gran fiesta mundialista.
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