Guadalajara, una de las sedes del Mundial 2026, se prepara para recibir a miles de turistas ansiosos no solo por el fútbol, sino también por deleitarse con su rica gastronomía. Entre los platillos que no pueden faltar en este recorrido culinario se encuentra la icónica torta ahogada, un símbolo de la identidad gastronómica de Jalisco, a la par del tequila y el mariachi.
El debate sobre cómo debe ser este antojito ha polarizado a chefs, panaderos y amantes de la cocina: ¿es válida una torta ahogada sin el famoso birote salado? Esta interrogante se adentra en una discusión más compleja de lo que podría parecer a simple vista.
Nacida entre las décadas de 1920 y 1930, la torta ahogada tiene varias versiones sobre su origen. Sin embargo, la más popular atribuye la creación de este platillo a Luis de la Torre, conocido como “El Güero”. Su contribución fue vital, ya que este manjar ha llegado a convertirse en un emblema de la ciudad.
El birote salado es, sin duda, el pan que le otorga la esencia fundamental a la torta. Su historia se asocia a las técnicas panaderas traídas de Europa en el siglo XIX, adaptadas a las exigencias climáticas de Guadalajara, que favorecieron una fermentación particular. Este pan destaca por su corteza dura y resistente, así como una miga firme que permite soportar la abundante salsa del platillo sin desmoronarse. Los expertos son claros: el birote es clave para mantener la experiencia auténtica, ya que absorbe los sabores sin perder su estructura.
Sin embargo, la perspectiva difiere entre puristas y cocineros caseros. Para los primeros, el birote es indispensable; para otros, lo esencial es un pan de corteza firme que pueda sostener la humedad. Así, una baguette rústica o un bolillo bien horneado pueden ofrecer una experiencia similar, adaptándose a distintas regiones que no tienen acceso al birote salado.
Con la llegada del Mundial, se prevé que la torta ahogada atraiga a los amantes de la cocina jalisciense, gracias a su accesibilidad y su capacidad de concentrar en un solo bocado los elementos más representativos de la gastronomía local, que incluyen desde las carnitas de cerdo hasta el reconfortante chile de árbol.
Su popularidad no es casualidad; muchos turistas consideran la torta ahogada una parada obligada al aterrizar en la Perla Tapatía.
Receta tradicional para preparar tortas ahogadas:
Ingredientes:
- 4 birotes salados (o bolillos bien horneados)
- 700 g de carnitas de cerdo
- 6 jitomates saladet
- 1 diente de ajo
- 1/4 de cebolla
- 1 cucharadita de orégano
- Sal al gusto
- 2 tazas de caldo o agua
Para la salsa picante:
- 15 chiles de árbol secos
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de vinagre blanco
- Sal al gusto
- Agua suficiente
Para acompañar:
- 1 cebolla morada fileteada
- Jugo de 3 limones
- Orégano seco
Preparación:
- Desflema la cebolla con limón, sal y un poco de orégano.
- Hierve los jitomates y licúalos con el ajo, cebolla, caldo y orégano. Cocina durante 15 minutos.
- Hierve los chiles de árbol durante cinco minutos y licúalos con ajo, vinagre y sal.
- Abre los birotes y rellénalos generosamente con las carnitas.
- Baña primero con la salsa de jitomate y luego añade la salsa picante al gusto.
- Termina con cebolla morada y unas gotas de limón.
La tradición tapatía asegura que este platillo debe ser consumido con las manos y acompañado de una bebida fría. Durante el Mundial 2026, será sin duda uno de los antojitos más capturados en fotografías por los turistas ansiosos de experimentar una auténtica probada de Jalisco.
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