A días de que inicien los foros nacionales para discutir la reducción de la jornada laboral en México, el sector restaurantero enfrenta un importante desafío. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ha anunciado que los diálogos comenzarán el 2 de junio y culminarán el 7 de julio, con la intención de desarrollar una propuesta gradual para establecer una semana laboral de 40 horas. Sin embargo, los restauranteros argumentan que la conversación hasta ahora ha estado enfocada en cifras generales, sin considerar las especificidades operativas y económicas de una industria que, a pesar de emplear a más de 2 millones de personas, lidia con una crisis de personal y altas tasas de rotación.
La industria gastronómica en México se compone de más de 730,000 restaurantes, convirtiéndose en un pilar del empleo nacional. Solo en la Ciudad de México operan más de 65,000 establecimientos, que ofrecen puestos a muchas mujeres y jóvenes. Pese a su relevancia, el sector arrastra problemas estructurales que se han agravado últimamente, incluyendo una falta crítica de personal y presiones económicas derivadas de cambios en las leyes laborales y aumentos salariales.
Jack Sourasky, presidente de Canirac Ciudad de México, ha expresado graves preocupaciones sobre la propuesta gubernamental. Subraya que aplicar una reducción horaria sin comprender el modelo operativo de los restaurantes puede agravar la situación. Muchos trabajadores prefieren extender su jornada laboral para aumentar sus ingresos, ya que la dependencia de las propinas es significativa en esta industria.
El presidente de la STPS, Marath Bolaños, sostiene que la reducción de la jornada laboral es esencial para mejorar la calidad de vida de los trabajadores. La intención del gobierno es avanzar hacia esta reforma, reconociendo la necesidad de foros de diálogo para construir una implementación gradual. Sin embargo, la comunidad restaurantera destaca que la reforma llega en un contexto crítico, con un aumento del costo laboral que ha impactado significativamente en los márgenes de utilidad.
De acuerdo con Eduardo Mercado Peña, Socio Director de CONGAHIN Consultoría Gastronómica y Hotelera Integral, la reducción de la jornada provocará la necesidad de contratar más personal en un entorno donde escasea. Este incremento de personal, además, complicaría más las operaciones en un sector que ya enfrenta dificultades para retener talento. Mercado advierte que aumentar los costos laborales sin poder trasladar ese incremento a los precios, podría llevar a un deterioro en la rentabilidad de los negocios.
Ambos expertos coinciden en que la discusión actual carece de un entendimiento profundo de las realidades del sector restaurantero. Argumentan que una reducción de jornada sin una planificación adecuada podría traducirse en aumentos de precios y cierres de establecimientos. Aunque la propuesta busca alinearse con estándares internacionales, en el contexto mexicano podría resultar en efectos adversos si no se considera la dinámica particular del sector.
Mientras la STPS se prepara para escuchar las preocupaciones de empresariado y trabajador en los foros programados, el sector restaurantero clama por que sus necesidades y condiciones sean tomadas en cuenta en el diseño de cualquier política pública relacionada con la jornada laboral. Esto podría determinar en gran medida la viabilidad futura de un motor económico que enfrenta múltiples desafíos en su búsqueda de estabilidad y crecimiento.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


