En la hermosa Puebla, se anticipa que la temporada del Chile en nogada, uno de los platillos más emblemáticos de la gastronomía mexicana, será todo un éxito a partir de julio y se extenderá durante cerca de dos meses. Así lo manifestó Juan José Sánchez Martínez, presidente en Puebla de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), quien hizo un llamado al sector restaurantero para respetar las fechas establecidas y evitar adelantarse a la comercialización de este platillo.
La insistencia en aguardar hasta julio está fundamentada en la necesidad de utilizar ingredientes frescos y de calidad, que no estarán disponibles en junio, ya que las condiciones climáticas actuales no han favorecido la madurez de las frutas necesarias, como la manzana panochera, la pera lechera, el durazno criollo y la nuez de Castilla. Sánchez Martínez enfatizó que la autenticidad del Chile en nogada se ve comprometida si se utilizan productos que no son cosechados localmente.
Además, se destaca que en julio de 2024, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó la certificación del Chile en nogada como “Orgullo Puebla”, reconociéndolo como un platillo distintivo de la región. Este logro, resultado de un esfuerzo iniciado por la Secretaría de Gobernación en enero del año anterior, busca fortalecer y dar a conocer la rica tradición culinaria del estado.
El Chile en nogada es un elemento fundamental en la economía local, ya que representa ventas sustanciales para los restaurantes durante su temporada. El año pasado, el precio de este platillo osciló entre 250 y 500 pesos en restaurantes, dependiendo de su presentación, mientras que mujeres emprendedoras que lo elaboran de forma casera lo ofrecían a precios más accesibles, de hasta 120 pesos.
El atractivo del Chile en nogada no solo reside en su sabor, sino también en su historia, que se remonta a más de 200 años. Durante el período de su temporada, se observa un incremento en el turismo gastronómico, especialmente de visitantes provenientes de la Ciudad de México, Morelos, Tlaxcala y el Estado de México, quienes viajan miles de kilómetros para disfrutar de esta delicia poblana.
Es esencial, por tanto, que tanto los restauranteros como los comensales contribuyan a preservar la calidad y la esencia de este platillo, respetando la tradición y las fechas que le dan vida. Con el inicio de la temporada, el pueblo de Puebla se prepara para celebrar no solo su gastronomía, sino también su herencia cultural, en un platillo que es orgullo de su identidad.
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