La tarta de pera y miel combina la jugosidad de la fruta madura con el dulzor suave de la miel, complementados con canela y una masa crocante. Esta receta permite preparar un postre tibio y aromático en menos de 40 minutos.
Para hacer la tarta, se utiliza un disco de masa dulce o hojaldre que se coloca en una tartera de aproximadamente 24 centímetros de diámetro, previamente enmantecada. La base se pincha con un tenedor para evitar que se infle durante la cocción.
Las peras, maduras pero firmes, se pelan, se les quitan las semillas y se cortan en láminas finas. Luego se mezclan con miel, jugo de limón, canela y almidón de maíz, que ayuda a espesar los jugos durante la cocción. Las láminas se acomodan sobre la masa, ya sea en círculos o ligeramente superpuestas.
Opcionalmente, se pueden añadir nueces picadas sobre la fruta. Se reparten pequeños cubos de manteca y se espolvorea azúcar. El borde de la masa se pincela con huevo batido, dejando el centro libre para que la fruta se dore y libere su aroma.
La tarta se hornea a 180 grados centígrados durante 30 minutos, hasta que la masa esté dorada y las peras tiernas. En caso de que los bordes se doren demasiado rápido, se recomienda cubrirlos con papel aluminio. Después de hornear, se deja reposar 10 minutos para que el relleno tome consistencia y no se desarme al servir.
Esta preparación rinde aproximadamente ocho porciones. Cada porción aporta alrededor de 255 calorías, 12 gramos de grasas, 35 gramos de carbohidratos y 4 gramos de proteínas, aunque estos valores pueden variar según los ingredientes y las cantidades utilizadas.
La tarta puede conservarse en el refrigerador dentro de un recipiente hermético durante tres días. También es posible congelarla, preferentemente cortada en porciones, por un máximo de dos meses. Para consumirla, se debe descongelar en la heladera y recalentar en horno moderado durante algunos minutos.
Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com tendencias.






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